06.01.2026

Vistita en la Residencia St. Josef

Hna. M. Verónica Rina
España / Alemania

Las hermanas de María visitan la residencia St. Josef en Navidad

El pasado 29 de diciembre por la tarde, un grupo de hermanas de María de Schoenstatt nos animamos a visitar la residencia de ancianos St. Josef en Vallendar. Queríamos darles una alegría cantando villancicos y entrando en conversación con ellos. Éramos unas quince hermanas de habla hispana y portuguesa, que vivimos actualmente en Schoenstatt, con distintos países de origen:  Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Portugal y España.

Compartimos la alegría de la Navidad

Pasamos por cada piso de la residencia. Los ancianos esperaban nuestra llegada en una sala grupal y se alegraron enseguida al vernos y al saludarlos. Entramos cantando algún villancico conocido, les saludamos sonriendo y empezamos presentándonos: quién éramos, de dónde veníamos, etc. Habiendo repartido hojas con villancicos pudimos cantar todos juntos con guitarra, maracas y dándole a las palmas. Cada uno aportaba lo que podía. Se creó una atmósfera navideña, alegre y familiar.

 

 

Una estrella con tu nombre para el Niño Jesús

Invitamos a cada uno a escribir su nombre en una estrella de papel para después llevarla a los pies del Niño Jesús. ¡Dios ha nacido de nuevo esta Navidad para todos! A sus pies le ponemos a todas las personas que visitamos y con ellos todas sus intenciones. Algunos comentaron que ya no veían y por eso no podían escribir su nombre. „No se preocupe, ¡nosotros escribimos por usted!“ La alegría que se despertó en sus rostros fue indescriptible. Fue un momento precioso. Al final trajimos con nosotras muchas estrellitas con los nombres de todos los que habíamos visitado, que después llevaríamos al Niño Jesús.

Nuestra visita reavivó recuerdos y experiencias

Muchos de ellos tenían algún tipo de relación con el lugar de Schoenstatt o con la comunidad de las Hermanas. “Yo vivía en Schoenstatt” – comentó uno. “Ah, entonces ¡éramos prácticamennte vecinos!” Otra señora nos dijo que frecuentaba al Santuario y apenada añadió que hacía tiempo que no podía ir. Se le iluminó la cara al responder que rezaríamos por ella en el Santuario. Muchos se emocionaron al cantar todos juntos y recordaban anécdotas de navidades anteriores. Fue muy enriquecedor el poderles acompañar y regalar esta alegría, que tanto caracteriza a la Navidad.

Un pequeño gesto, una gran alegría

Esta experiencia es testigo de cómo un pequeño gesto puede despertar una gran alegría y por ende tener una gran repercusión.  Agradecemos a la residencia St. Josef por su buen acogimiento; fue un mútuo regalo el poder compartir todos juntos este tiempo.