22.11.2020

“¡Tu tienes palabras de vida eterna!” (Juan 6:68)

de Hermana M. Christiane Manirambona, Mutumba, Burundi

Vestición de seis Hermanas de María de Schoenstatt en Burundi, África Central 

El 25 de octubre de 2020 pudimos celebrar con gran alegría la vestición de seis novicias. Todas ellas pertenecían al grupo vocacional antes de ingresar y fueron interiormente marcadas por el ideal de ser una pequeña María. Ellas también quieren llevar a Cristo al mundo a través de nuestra comunidad.

Gran procesión

Los padres y familiares llegaron con alegría al Santuario de Mutumba, donde María, Reina de la Confianza, les dio la bienvenida. Mientras esperaban la llegada de las novicias, el coro cantaba canciones vocacionales. Luego las novicias salieron de la casa de noviciado y fueron en procesión al Santuario. Allí tuvieron un momento de oración personal en silencio. Después de una oración común y la bendición del Vicario General, Monseñor Anatole Ruberinyange, todos se dirigieron en una gran procesión, encabezada por las banderas de Schoenstatt, a la iglesia parroquial.

Vestido blanco y el nombre Kirundi “Mamá”.

En su homilía, el Vicario General habló del Evangelio del día, que nos llama a amar a Dios y al prójimo. Nos mostró con ejemplos hasta dónde debe llegar este amor. Hoy en día, cuando las novicias reciben su vestido blanco de Hermanas y el nombre Kirundi “Mamá” (en Burundi, las Hermanas no se dirigen como la Hermana X, sino como Mamá X), están llamadas a ser madres para todas las personas, a amar generosamente y a trabajar para los demás. Están llamadas a vivir como testigos del amor de Dios.

La pequeña María

Después de la homilía, comenzó el rito de vestición. La delegada, Hna. M. Lisette Seitzer, llamó a las novicias por sus nombres y cada una respondía: “¡He aquí que vengo!”

El Vicario General les entregó su nuevo vestido. Luego las novicias fueron a la sacristía a cambiarse. Radiantes de alegría, volvieron con sus vestidos blancos de hermana como pequeñas Marías y llevaron las ofrendas al altar en grandes cestas. Los jóvenes cantaron con entusiasmo y proporcionaron una liturgia alegre y edificante.

Pedir un buen consejo

Después de la animada acción de gracias, una de las novicias pronunció una palabra de agradecimiento poniendo de manifiesto la alegría que hay en sus corazones. Agradeció a Dios por haberla llamado. Agradeció a los padres de familia que acogieron su deseo de consagrarse a Dios. Pidió a todos los presentes apoyo en la oración. En el Santuario las novicias se consagraron de nuevo a la Virgen María. Al salir del Santuario fueron felicitadas por los schoenstattianos que las acompañaban.

Señor, ¿a quién iremos?

En la recepción, que se llevó a cabo en el Centro de Convenciones, el presidente del Comité, saludó a los invitados y les deseó que se sintieran acogidos en este lugar. Luego la Hermana M. Lisette habló en nombre de la comunidad. Agradeció a los padres de familia que prepararon el terreno para la vocación de sus hijas. Se dio un agradecimiento especial a las novicias que respondieron al llamado de Dios con un sí libre y alegre, y que están dispuestas a llevar – junto con nosotros – la misión de nuestro Padre y Fundador hacia el futuro. La hermana concluyó con una invitación a las novicias a confiar en Dios, como lo expresaron en su lema para la fiesta. “Señor, ¿a quién iremos? ¡Tu tienes palabras de vida eterna!” (Jn 6:68).

Burundi - Einkleidung 2020

Apóstoles como testigos del amor

La celebración fue animada por los bailes de las candidatas. Luego habló el papá de una novicia, agradeciendo a la comunidad de las Hermanas de María de Schoenstatt que han acogido a sus hijas y expresó su alegría por tener ahora una hermana en la familia. El Padre Login habló en nombre de los Padres de Schoenstatt y animó a las novicias a alegrarse por su vocación y a reflejar a María en su vida diaria. Al final de la celebración, el Vicario General expresó su alegría de que ahora contamos con más apóstoles en la comunidad de las Hermanas que quieren ser testigos del amor en la Iglesia y en el mundo. Al final cantó una canción de agradecimiento y bendijo a todos los presentes.

Protección del coronavirus

Agradecemos al querido Dios, que nos ha protegido del Coronavirus hasta el momento, de lo contrario no hubiéramos podido celebrar con alegría esta fiesta familiar tan bendecida. También estamos agradecidos por el regalo de nuestras seis novicias que el Padre Celestial nos ha dado.