30.04.2020

Una cruz luminosa en la oscuridad

de Hermana M. Annedorit Löbke, Meppen

El coronavirus nos tiene en sus garras. También en

nuestra Casa de Schoenstatt en Meppen,
diócesis de Osnabrück,

están suspendidos los eventos desde hace varias semanas. La cancelación de la tarde de reflexión del 24 de marzo fue especialmente dolorosa para nosotros. Habíamos invitado a un joven sacerdote schoenstattiano de la diócesis de Münster para que fuera el orador, y dos semanas antes ya había más de 60 inscripciones.

Como postales habíamos conseguido tarjetas con una cruz iluminada. Ahora estaban sin usar en el armario.

A fines de marzo pensamos en lo que podríamos hacer por nuestros semejantes en esta crisis del coronavirus. Pronto decidimos enviar esta tarjeta con la cruz iluminada y una carta a nuestros contactos locales, a los visitantes de nuestra casa y Santuario, y a muchos otros. El texto que tenía escrito nos pareció muy apropiado. Se lee:

“No temas.
Te he redimido.
Te he llamado por tu nombre.
Eres mío.
Dondequiera que vayas, estoy contigo.
Pase lo que pase, no te dejaré solo.”

Una característica especial: La cruz brilla en la oscuridad. En la carta de acompañamiento, invitamos a los destinatarios a una visita espiritual diaria a nuestro Santuario y les sugerimos que rezáramos juntos para poner fin a la pandemia. Nuestra propuesta de oración: En tu poder y en tu bondad fundo mi vida …

Adjuntamos una pequeña foto de la MTA con esta oración en la parte de atrás. También incluimos la oración: “Acepta la corona, Reina, muéstrate poderosa, gobierna con fuerza y vence”.

Y comprometimos nuestro rezo diario del rosario en el Santuario en representación de todos.

A continuación nos impresionó la multitud de respuestas. Los de Emsland son en realidad bastante tranquilos y reservados. Algunas reacciones:

♥   “Tengo la foto aquí delante mío en mi habitación. Una y otra vez la tomo en mi mano. Me da mucha fuerza”.

♥   “La tarjeta está en nuestro dormitorio. En la oscuridad la cruz brilla y me da fuerza para llevarla”. – Dos días después, su marido murió en esta habitación.

♥   “Me encanta mirar esa pequeña imagen de Schoenstatt y rezar esa oración una y otra vez.”

♥   Una mujer mayor que vivía en la casa con una familia joven: “Me llevé la foto conmigo en la cocina. Allí todos podemos regocijarnos.”

♥   “La tarjeta es tan apropiada. Lo copié para mi grupo”.

Las reacciones positivas nos animaron a conseguir dos tarjetas más y enviarlas.

Aún hoy, después de varias semanas, seguimos recibiendo notas de agradecimiento y llamadas telefónicas. La gente está especialmente agradecida por nuestra oración diaria del rosario en el Santuario.

Estamos muy contentas y agradecidas de poder dar a tanta gente un poco de luz y esperanza en la oscuridad de la situación actual. La Santísima Virgen, nuestra Reina en el Santuario, y nuestro Padre y Fundador nos han inspirado a hacerlo. ¡Gracias por todo!