27.04.2020

100 años del Movimiento Femenino en Schönstatt – Miradas – 02

de Hna. M. Violaine Söffge, Schoenstatt

María: quiero hacer algo para ti

Una conversación de la Hna. M. Linda Wegerer con la Hna. M. Violanie Söffge, Schoenstatt

Hna. M. Linda: Hna. M. Violaine, ahora ya hace muchos años que vivimos juntas en la Casa Provincial de la Provincia Dinámica en el Monte Schoenstatt. Aber meine erste Erinnerung an Dich ist noch ein paar Jahre älter. Te conocí como una hermana joven de la diócesis de Friburgo alegre, en mi opinión muy animada, que estaba en camino a gran velocidad. Y cuando te veo hoy, tengo la impresión de que el ritmo no ha cambiado tanto.

La Hermana M. Violaine sonríe, levanta los hombros y dice: Bueno, ya se ha hecho más lento. La edad no se puede negar. Al fin y al cabo soy Hermana de María de Schoenstatt hace ya 55 años.

Hna. M. Linda: 55 años! Entonces ya tuviste tu jubileo de oro!

Hna. M. Violaine: Sí, fue una fiesta hermosa. Y estoy agradecida de saber que todavía soy Hermana de María con mucho gusto y que volvería a seguir el camino inmediatamente si tuviera que elegir de nuevo.

Hna. M. Linda: ¿Hay algo de lo que hayas sacado fuerza una y otra vez a lo largo de los años, algo como tu propia fuente de fuerza personal?

Hna. M. Violaine: La experiencia central que marcó mi vida fue mi primera visita a Schoenstatt, al Santuario Original. Tenía unos 15 años en ese momento y pertenecía a un grupo de chicas de Schoenstatt desde hacía algún tiempo. Pero era mi primera vez en Schoenstatt. Me arrodillé frente al banco de la comunión en el Santuario Original y miré a la Santísima Virgen, sólo la miré. Todo estaba calmo en mí, estaba feliz y contenta. No era simplemente mirar una imagen, sino un encuentro con la Virgen.
Y pensé:

Madre – MTA, quiero pertenecerte a ti y hacer algo por ti.

Entonces comenzó a brotar algo así como una fuente en mí que se convirtió en una corriente que se ha enriquecido a lo largo de los años.

Hna. M. Linda: ¿Y esta corriente te llevó luego a las Hermanas de María?

Hna. M. Violaine: Sí, cuando decidí ingresar, todavía era muy joven, no tenía 20 años. Hoy me admiro de lo despreocupada que estaba. No pensé mucho si sería capaz de ser Hermana, cómo sería la vida en la comunidad. Simplemente quería realizar lo que había percibido en mí durante mi primera visita a Schoenstatt y supe: ahora comienza una nueva vida para mí a la que digo completamente sí.

Mi vestición fue una profunda experiencia para mí. Por eso cada año celebro conscientemente este día. Tengo una pequeña foto mía con mi vestido de novia blanco. Ese día expongo la foto.

Hna. M. Linda: Pero creo que eso es ciertamente más que un viaje de recuerdos.

Hna. M. Violaine: Sí, eso es parte de la vida, de cada vida. Y sería terrible si las Hermanas de María no tuviéramos también nuestra pequeña carga que llevar.
Me acuerdo de unas palabras de una madre de Schoenstatt. Ella se había regalado a María Santísima a través del Poder en Blanco, lo que significa decir sí a todo lo que Dios ha previsto para nuestra vida. Esta madre solía repetir en determinadas situaciones de la vida: “Virgen María, esto no me gusta nada. Pero permanezco fiel.”

Hna. M. Linda: Eso es hablar con claridad. Con eso está todo dicho.
Hna. M. Violaine, tú ya has pasado por muchas estaciones en tu vida y muchas tareas. Como dije antes, fuiste asesora de la juventud, luego asesora de las madres. Luego fuiste directora del Centro Marienland, la principal responsable del Movimiento de Madres de Schoenstatt en Alemania, y finalmente superiora aquí en la Casa Provincial. Han pasado varias décadas desde entonces. Años en los que tu sí se ha enriquecido.
Hoy en día trabajas en el Centro Marienland en varias áreas como la recepción, la lavandería y la sacristía.
¿Entonces no está en vistas una jubilación?

Hna. M. Violaine: Gracias a Dios que es así. Me alegra poner mi tiempo y fuerza allí donde hago falta. Pienso en las palabras de la Sagrada Escritura: “Lo que tengo te lo doy.” (cfr. Hch 3,6). Me gusta dar lo que tengo. Pero también me tomo la libertad de decir: lo que no tengo o no lo tengo más, no lo puedo dar más. Y soy coherente con eso.

Hna. M. Linda: Hna. M. Violaine, has trabajado tantos años en el Movimiento Femenino de Schoenstatt. Qué deseas para estos cien años?

Hna. M. Violaine: Le deseo a las mujeres que vivencien en el santuario de Schoenstatt, en el encuentro con María, la vitalidad de esta Mujer, que se comprometan con Ella.
Estoy convencida de que nuestra espiritualidad ayuda a las mujeres a desarrollar una buena conciencia de sí mismas y a configurar su vida en base a ella.

Pero también deseo que las mujeres vivencien cada vez más un entorno que las valore así como son y con lo que hacen.
Rezo por ello

y ofrezco por esa intención mi trabajo aquí en Marienland.