21.04.2020

Corazones abiertos y una gran vasija

de Hna. Antje-Maria Wunderwald

Tiempo de Pascua 2020

Imaginación, proyectos con corazón, impulsos que llegan a muchos, videos cortos en Internet que encuentran gran resonancia… Es impresionante lo que está pasando en torno a la crisis del coronavirus. Estamos orgullosas de nuestras hermanas y schoenstattianos de todo el mundo que trabajan de forma original.

¿Quién es mi prójimo?

¿Y nosotros? ¿Qué podemos hacer concretamente las Hermanas de la Casa Madre en el Monte Schoenstatt? Esta pregunta resuena una y otra vez en nuestra casa filial. Aquí tenemos principalmente tareas internas, a través de las cuales extendemos nuestros brazos a todo el mundo de muchas maneras, pero sólo algunas de nosotras trabajamos fuera de casa.

¿Quién es el prójimo que espera mi ayuda o mi apoyo? Nosotros también podemos hacernos esta pregunta del Evangelio. Cuando tenemos el corazón abierto el querido Dios nos muestra, por ejemplo, a través de las circunstancias:

Hogar para el mundo entero

En marzo, hermanas de casi todos los continentes vinieron a nuestra Casa Madre para un congreso interno de la comunidad. Incluso antes de que éste concluyera, se hizo evidente que debido a la crisis del coronavirus algunas hermanas no podrían volar de vuelta como estaba previsto – o tendrían que entrar en cuarentena en su país de origen. Se necesitó mucho servicio oculto, mucho trabajo detallado y un viaje infructuoso al aeropuerto hasta que se aclararon y sopesaron todas las posibilidades. Algunas de las hermanas pudieron regresar a casa justo antes de la hora de cierre de frontera, por así decirlo. Pero para siete hermanas todos los intentos fueron infructuosos. Estamos felices de albergarlas hasta que las fronteras se abran para su regreso a casa… ¡y somos incentivadas por su originalidad!

El amor es creativo

Pero nuestro “prójimo” son también parientes y conocidos a los que podemos llegar a través de los medios de comunicación tradicionales y nuevos. Una y otra vez nuestras conversaciones en la mesa giran en torno a este tema y nos damos sugerencias mutuamente.

Casi todas tenemos parientes que viven solos o conocidos que se sienten particularmente solos o sufren de aburrimiento. La hermana M. Dominika Hügel está convencida: “¡Cuando envío a mi sobrina una auténtica carta por correo, ella da un salto de alegría! – También me estimula a escribir una carta a un pariente al que normalmente le escribo sólo en Navidad. Y muchas de nosotras nos preguntamos: ¿A quién puedo ayudar ahora, darle una alegría llamando y simplemente escuchando? Escuchar es especialmente importante ahora, ¡todos estamos de acuerdo en eso!

La vasija está llena

Una de las limitaciones más dolorosas para muchos es que hace semanas no han podido asistir a la Santa Misa en la Iglesia. Por lo tanto, es muy importante para nosotros que justamente en esta situación incluyamos a muchas personas de todo el mundo en nuestras oraciones. Cuando la hermana Birgit-Maria Haennel sugirió que esto también se hiciera visible, inmediatamente recibió una gran aprobación. Llevamos una gran vasija a la capilla de nuestra casa y la llenamos con hojas de papel en las que se escriben los nombres de las personas por las que rezamos especialmente en esta época de Pascua.

Pequeñas alegrías de Pascua

A través de la naturaleza en su vestido primaveral, la abundancia de flores y el sol experimentamos un agradable contraste con la gravedad de la crisis del coronavirus. Muchos caminantes, solos o en pareja, disfrutan de la paz y la naturaleza del Monte Schoenstatt y visitan nuestra Iglesia de la Adoración. Ciertamente muchos de ellos al no poder ir a la Santa Misa vienen a la Iglesia para rezar en silencio. Las Hermanas de la Casa Madre se preocupan mucho por darles pequeñas alegrías – y no faltan ideas: ya sea un ramo de palmas, velas de Pascua, o tarjetas de Pascua con nuestra promesa de oración para los visitantes – ¡todo es muy apreciado y se lo llevan con gusto!