02.03.2020

La mujer: sal y luz del mundo

de Hna. M. Anitha Barancira, Burundi

Apertura del año jubilar

“100 años de la mujer en Schoenstatt”

En febrero de cada año peregrinan las madres de Schoenstatt de Burundi a Mutumba. Le agradecen a la Reina de la Confianza por todos los milagros que experimentan gracias a su intercesión y le piden fuerza para el año entrante. En este año todas las ramas femeninas están unidas en esta peregrinación para inaugurar el año jubilar: “100 años de la mujer en Schoenstatt”: la juventud femenina, la liga de mujeres, las estudiantes universitarias, las académicas y las Hermanas de María.

Más de 1000 peregrinos

Aunque se trata de un día especial para las comunidades femeninas de Schoenstatt, todos están invitados. Así se suman otros, sobre todo los varones que acompañan a sus mujeres. La MTA reúne a personas de todo el país. Están representadas cinco de las ocho diócesis de Burundi. Unos 15 buses suben la colina de Mutumba en dirección al santuario de la confianza. Muchos vienen a pie. Al fin se reúnen allí más de 1000 personas.

Durante un tiempo de adoración todos se sienten bienvenidos por Jesús. En su conferencia, un sacerdote de Schoenstatt muestra el rol de las mujeres en el Antiguo y Nuevo Testamento, su contribución importante para la Obra de la Redención. Culmina mostrando a todos la imagen ideal de la mujer: María Santísima. Ella es la gran mujer llena de fe, una mujer de la alegría, una mujer fuerte. El sacerdote invita a imitar a María en la vida diaria y a dejarse educar por Ella.

Ser luz en concreto

En la santa Misa se estimula a todos a ser sal y luz del mundo para iluminar a los demás. Nuestro testimonio ha de ser una invitación a unirse al Movimiento de Schoenstatt y dar frutos para la Iglesia. El sacerdote anima al movimiento femenino a ser luz para los demás mediante acciones bienhechoras concretas: visitar a los enfermos y a los prisioneros, y consolar a quie­nes están en situaciones difíciles.

Durante la preparación de las ofrendas se acercan símbolos al altar: la cruz de la unidad como símbolo de nuestras contribuciones al capital de gracias, la bandera de Burundi como pedido para la paz, la imagen del P. Kentenich y la imagen de Gertraud von Bullion, quien es la primera mujer en Schoenstatt. Le agradecemos su audacia para iniciar el movimiento femenino y le pedimos que interceda por nosotras. Luego sigue a una mujer embarazada con una azada y una escoba para mostrar que la mujer está para su familia.

Reina una buena atmósfera

El clima es religioso y todos están animados por el espíritu de la oración. Se percibe el brillo de María y la atmósfera divina. Se lo agradecemos a nuestra Reina de la confianza, quien se declaró dispuesta a erigir su trono en el santuario. Se hacen realidad las palabras de nuestro Padre y Fundador de la primera acta de fundación: “Todos los que vengan a rezar aquí han de experimientar las magnificencias de María y exclamar: Aquí es bueno estar.”