27.02.2020

Una verdadera familia

de Schwester Erika-Mária Bukovics

En Timisoara / Rumania

miramos con mucha gratitud retrospectivamente al año 2019. En octubre nuestro obispo diocesano Josef Pál realizó la bendición de la casa, evento que muchos voluntarios ayudaron a preparar.

Desde entonces hemos tenido otros encuentros para gente que quiere conocer Schoenstatt más de cerca y para grupos de peregrinos. Entre ellos están los que reciben nuestra imagen de gracias en sus casas y la llevan a otras personas para que la Madre de Dios bendiga a las familias junto con su Hijo.

Ocho niñas y cuatro mujeres se han consagrado a la Virgen en nuestra capilla de la casa este año. En Schoenstatt a esto le decimos: Han sellado su Alianza de Amor con la Virgen.

Una marcada conciencia misionera

A través de la Alianza de Amor, Schoenstatt se convierte en una verdadera familia, porque todos los que la sellan, se saben y se entienden como hijos de la Madre de Dios y como hermanos entre sí. De la Alianza de Amor vivida de esta manera, crece una fuerte conciencia misionera; no se sella simplemente la Alianza de Amor para uno mismo, sino que, de la mano de María, se quiere llegar a ser un buen instrumento y trabajar con Ella para la renovación del mundo.

Podemos seguir dando el amor que recibimos de Dios y no guardarlo para nosotros. Como Jesús, como la Santísima Virgen, como el Padre Kentenich, nuestro Fundador, y como innumerables personas lo han hecho y lo están haciendo, podemos transmitir amor de una manera pródiga. Nos hace bien a todos ser simplemente buenos.

También tratamos de hacerlo a través del apoyo financiero a muchos que son muy pobres. Pero, por supuesto, no podemos ayudar a todas las familias pobres, jóvenes y niños.

Lo principal es una vida con Dios

Una vez, cuando viajaba en tranvía aquí en Timisoara, conocí a una familia muy pobre. La mujer me dijo que su hijo quería tanto un árbol de Navidad, pero que económicamente no podían permitírselo. Ellos procuran estar conformes con la vida que llevan. Y acentuó que para ellos una vida con y para Dios es lo más importante.

Muchas veces hacemos la experiencia de que aquellos que no tienen mucho comparten lo que tienen con los demás. Al respecto una vivencia de mi cohermana, la Hna. M. Böbe Tari:

“Me conmovió mucho, el año pasado, que parte de la donación que nos dieron nuestros bienhechores se usara para el encuentro de las familias en el verano en los Cárpatos. Las familias estaban muy contentas con esto. Pero cuando se enteraron de que el padre de una de las familias de Schoenstatt tenía cáncer y necesitaba una cirugía, decidieron renunciar a la donación y dársela a este padre de familia. Así que el dinero fue usado para la operación. Yo me alegré mucho por esto. Desafortunadamente mientras tanto este padre ha muerto. Pero pudo recibir un mejor tratamiento en el hospital gracias al apoyo financiero.”