13.02.2020

Aurora en Francia

de Hna. M. Nicolette Züger, Quarten, Schweiz

Uno no recibe cada día

una invitación para ir a Francia.

Recibo una de un sacerdote que es responsable del santuario de Schoenstatt en Cambrai. Con alegría acepto la invitación pero estoy un poco nerviosa porque no sé lo que me espera.

En Cambrai me recibe José Engling delante del santuario (la foto de un schoenstattiano que cayó allí en la guerra en 1918). En el santuario me siento acogida y enseguida estoy en casa.

Un apóstol entusiasmado

En el correr de la semana me contacto con muchas personas y me encuentro con diversos grupos. Me sorprende encontrar tanta vida schoenstatteana. El sacerdote es un apóstol entusiasmado de la Madre tres veces Admirable. Él conoce muchas personas y las conduce al santuario. En cinco años más de cincuenta personas sellaron la Alianza de Amor. Él organiza periódicamente peregrinaciones a Schoenstatt. Constato que algunos franceses ya saben mucho de Schoenstatt.

Morgenlicht in Frankreich El orgullo de pertenecer a este grupo

Entre quince y treinta personas participan diariamente de la misa vespertina en el santuario. El movimiento de peregrinos es grande. Hay diversos círculos del santuario peregrino y de grupos de la Liga:
–  un hombre de 35 años declara con orgullo que el pertenece a un grupo de hombres que se reúne mensualmente
–  un grupo de madres está por sellar su consagración de miembros
–  un grupo de chicas de dieciséis años es dirigido por dos madres de Schoenstatt, etc.

Encontraron la fe

Me llama la atención lo apostólica que es la gente y su entusiasmo por Schoenstatt. Algunos han abrazado hace poco la fe. Por ejemplo me encuentro con un hombre de 25 años que fue bautizado el año pasado, una campesina de 40 años fue confirmada hace un mes, una señora de la misma edad que se convirtió hace cinco años y ahora trabaja como catequista. Su esposo primero no quería saber nada de esto. Pero después de un año también él se entusiasmó. Tenemos profundas conversaciones sobre la fe. Doy una reunión de grupo, dos conferencias, colaboro en la emisión de Radio María, preparo tardes de retiro para madres, visito un círculo del santuario peregrino y también visito casas particulares.

Sorpresa desde Bélgica

El último día de mi estadía en Francia vienen inesperadamente diez familias jóvenes de Schoenstatt desde Bélgica. Hacen una peregrinación al santuario. Hay muchos niños. ¡Es maravilloso! Mi tarea es hablarle a la juventud sobre la Alianza de Amor.

En la mañana del domingo, una maravillosa aurora ilumina el cielo con los más hermosos colores. Esto me parece a mí un símbolo de la vida que irrumpe desde el santuario en Cambrai para Francia y Bélgica. Estoy agradecida por todas las experiencias y los encuentros y porque pude sembrar allí un par de semillas. Ahora estoy a la alegre expectativa para ver cómo la Madre tres veces Admirable y José Engling seguirán velando por todo esto.