07.09.2019

Son cercanas a la gente

de Patricia Hobi, Mels, Suiza

Una periodista vive un día con las Hermanas de María de Schoensttt

Extracto de un artículo periodístico de Patricia Hobi, Mels, Suiza

(1a parte)

Una vida para Dios y para el prójimo: en el “Centro Nuevo Schoenstatt” en Quarten viven 28 Hermanas de María de Schoenstatt.

Una visita realizada allí muestra que ellas no viven aisladas.

Lo que me imagino antes de la visita: mucha tranquilidad, hablar poco, vivenciar un mundo desconocido para mí. Pero es muy distinto, porque el “Centro Nuevo Schoenstatt” no es un “convento convencional”. Los miembros no viven como los de las órdenes religiosas sino que viven “en el mundo”. No viven retirados sino cerca de la sociedad, en medio del acontecer actual. Con su forma de ser cordial y vigorosa, las Hermanas de María me han obsequiado una estadía sumamente interesante y cálida.

Miércoles

Ojos azules y cabello oscuro

A las 16.00 hs me saluda la Hermana M. Florence Harder en la recepción del “Centro Nuevo Schoenstatt”. Es amable, joven, tiene ojos azules, usa anteojos y viste el traje de Hermana. Su cabello oscuro se esconde detrás de un velo azul. El primer punto del programa es una guía por las diversas salas de la casa. La Hermana M. Florence me muestra la capilla de la casa, la Casa Provincial y la pequeña capilla dedicada a María detrás de la cual se ven los Alpes y el lago Walensee. La temperatura es de más de 30 grados, yo estoy vestida con una camiseta y un pantalón ligero. La Hermana M. Florence está “envuelta” en su traje. ¿Cómo se arregla con el calor? Uno se acostumbra, dice ella.

Después de ocho años de pertenencia

Después de la guía tenemos sed. Nos sentamos a tomar un refresco en la terraza. Disfruto la temperatura más fresca y el hermoso panorama. A la Hermana M. Florence también le gusta mucho este lugar. Valora la ubicación y la naturaleza alrededor. Hablamos sobre su vida y sobre la comunidad. Le planteo muchas preguntas, para cada una de las cuales tiene una respuesta. Hace ocho años, la Hermana Florence se decidió a ser Hermana de María. Pronto esta Hermana de 32 años se unirá a la comunidad “para siempre”. Las Hermanas sellan este vínculo para siempre después de ocho años de pertenencia a la comunidad. Hace falta todo ese tiempo para estar segura de este paso. Era importante para el fundador del Movimiento, Padre José Kentenich (1885 – 1968), tener Hermanas contentas en la comunidad.

Decisión por una vida sin pretensiones

Me entero de que las Hermanas viven una vida sin pretensiones. Se compran algo solamente si en verdad lo necesitan. Pasan sus vacaciones visitando a sus familiares, realizando ejercicios espirituales o descansando en este paisaje. Hay muchas cosas que a mí y a otros le causan alegría pero las Hermanas no las hacen, como por ejemplo salir con amigos, comprarse una linda camiseta, ir al cine o bañarse en el lago Walensee. Es que las Hermanas se han decidido por una vida modesta. Conscientemente. Y por eso están conformes con esta decisión. Le pregunto si jamás tienen el sentimiento de que les falta algo. “No, la verdad que no”, dice la Hermana M. Florence.

Los vasos se han vaciado: son las 18 horas – es hora de participar de la santa Misa en la Iglesia de Quarten. Las Hermanas de María se acomodan en silencio en los bancos. El sol resplandece por los vitrales haciendo brillar sus colores.

Sus ojos irradian simpatía

Después de la santa Misa me recibe la Hermana M. Alessandra Kempf, quien cenará conmigo. No lleva un traje y un velo sino una larga camisa verde y una falda beige. Va “en civil”, dice ella y sus ojos azules irradian simpatía.

Una buena compinche

Gustamos la comida del bufet. Es una tarde de verano magnífica. La Hermana M. Alessandra ríe muchas veces y con gusto, es abierta y me da la impresión de no combinar totalmente en la cotidianeidad estructurada de las Hermanas. Mas bien se la ve espontánea y como si fuera una buena compinche. Sin embargo obviamente le gusta mucho estar en la comunidad de las Hermanas: pertenece a ella desde hace 25 años. En su dedo anular lleva un anillo con una cruz que recibió hace 17 años y simboliza su “para siempre”.

Llevar a Cristo a los hombres

No pasa mucho tiempo y ya estamos llevando una conversación profunda sobre valores y decisiones. Ella me explica que las Hermanas ven algo especial en cada persona y que Dios se encuentra en todos. En este marco radica la tarea de las Hermanas: Como María, la Madre de Jesús, quieren llevar a Cristo a los hombres. Quieren ser un eslabón entre Dios y la sociedad. Esta es su vocación principal junto a todas sus demás tareas. Porque las Hermanas tienen una tarea específica en la comunidad. Por ejemplo la Hermana M. Florence es responsable por la juventud y la Hermana M. Alessandra dirige el taller de costura.

Y sucede lo que suele suceder cuando dos mujeres toman un café: el tiempo pasa volando. La Hermana M. Alessandra me muestra rápidamente su taller de costura que es claro y amplio. Las ventanas dan a la Casa Provincial y a la capilla de María. Afuera las Hermanas se encaminan a la capilla: puntualmente, a las 20.30 hs comienza la oración de la noche.

Después se retiran en silencio

En la capilla recibo un librito y rezo las estrofas de la oración. Una Hermana reza una parte y las demás dicen comunitariamente la estrofa que sigue. Así van intercambiando, también hay pausas para la oración personal. Las Hermanas saben toda la oración de memoria. Después de unos 15 minutos de oración se retiran en silencio.

A esta hora yo estaría comenzando mi noche. Me siento en un banco junto a la capilla, desfruto de la puesta del sol y escribo mis impresiones de este día. Y procuro ir a dormir yo también pronto, porque sé que mañana el día comienza a las 5.45.

(Continúa)