25.08.2019

Vivir Schoenstatt juntas

de Hna. M. Natalie Stewart

En la semana de Pentecostés tuvo lugar nuestra

“convivencia Sonnenau (pradera de sol)”

en Oberkirch – una semana de Schoenstatt para niñas en las edades de 13 a 15 años.

En qué consiste nuestra convivencia: conocemos Schoenstatt en conversaciones muy simpáticas, cocinamos juntas, emprendemos cosas juntas, el alma descansa con momentos hermosos en el santuario. Especialmente allí percibimos la santa presencia de Dios y de la Mater, la Reina de Schoenstatt.

Dos portadoras de la Juventud Femenina y yo como asesora de la Juventud Femenina de Friburgo acompañamos esta convivencia.

Pedaleando hasta Estrasburgo

En este año, uno de los días, nuestro camino nos lleva desde la Casa de Schoenstatt Marienfried hasta Estrasburgo, y no en auto, cómodamente, sino con la fuerza propia que ponemos sobre los pedales de nuestras bicicletas.

Los 70 kilómetros que recorremos este día valen la pena! A través de los pueblos del Ortenau, hasta el Rin y luego sobre el hermoso puente blanco, el camino nos lleva a la ciudad de Estrasburgo. Y, por supuesto, nos convertimos en un punto de atracción para algunos peatones y conductores de automóviles.

Nuestro primer destino es la catedral. A partir de ahí hay un recorrido por la ciudad, y luego nos encontramos de nuevo en la catedral – la frescura que nos rodea y la hermosa y conocida roseta nos permite adivinar lo que la gente ha invertido aquí en sangre del corazón, en fuerza y fe. Nos entusiasma este lugar de adoración y realmente lo experimentamos como un lugar donde podemos volver a la profundidad.

En camino en la Alianza de Amor

Y aquí nos sale al encuentro también la Santísima Virgen: en la imagen de nuestra Señora que es la Patrona de Estrasburgo. Quien está en camino en la Alianza de Amor se alegra siempre de recibir una pequeña señal de María, sea en una imagen, en un encuentro, en recibir una ayuda en el camino.

Pedaleando se tiene tiempo y se dan buenas conversaciones mientras disfrutamos de la creación. Y a la noche volvemos a casa, a nuestro pequeño santuario. No es tan grande como la catedral, ¡no! Pero es el lugar donde vibra nuestra alma de Juventud Femenina de Schoenstatt, donde nuestros corazones se sienten en casa.

Gracias por nuestra hermosa convivencia en Schoenstatt, por nuestra comunidad, nuestra oración y nuestras aventuras! JF live!