11.08.2019

Motivar a las personas …

de Hna. Petra-Maria Huber

Fisioterapeuta

“Soy la HermanaPetra-Maria. Soy fisioterapeuta.”
No raras veces comienza así o de manera semejante el primer encuentro con un paciente nuevo.

Hace cuatro años trabajo como fisioterapeuta en un hospital de Coblenza, cerca de Vallendar, de Schoenstatt.

¿Y tus colegas en el trabajo?

“¿Sabe la gente que eres Hermana?” me preguntó una conocida, una vez que hablamos sobre mi trabajo. – Sí, mis colegas en el trabajo lo saben. Me llaman con mi nombre de Hermana. Éste está escrito en mi credencial que llevo en mi uniforme de trabajo. Como no estoy vestida con el vestido uniforme de las Hermanas sino con la ropa prescrita para atender a los pacientes, o en civil, no sabe todo el mundo enseguida que están hablando con una Hermana. Algunos pacientes me preguntan: “¿Es Ud. una religiosa?” Y contesto con alegría: “Soy Hermana de María de Schoenstatt. ¿Conoce Ud. Schoenstatt?” No pocas veces se dan conversaciones interesantes sobre Schoenstatt, la Iglesia, la fe.

¡Eso es genial!

Una paciente me dijo una vez muy asombrada que ella no sabía que había Hermanas que visten de civil y van a trabajar en vez de estar todo el día detrás de muros conventuales. Le dije entonces que las comunidades religiosas que viven así tienen su razón de ser. Han tenido y tienen también ahora una gran tarea. Pero nuestro fundador, el Padre José Kentenich, quería fundar con nosotras una nueva clase de comunidad. Nosotras tenemos que estar en medio del “mundo”, es decir, junto con las personas, pero debemos llevar estas personas hacia Dios. – A esto respondió la paciente: “¡Eso es genial!” – Mi respuesta entusiasmada: “¡Para mí también es genial!”

Algo exótico

Un día me habló una colega diciéndome que quisiera plantearme algunas preguntas. Entonces nos encontramos una tarde para pasear junto al Rin. Era una hermosa tarde de verano y tuvimos una conversación muy interesante, ambas queríamos saber más la una de la otra. Ella, que creció sin religión, me consideraba a mí, como Hermana de María de Schoenstatt, un ser exótico. Rezar periódicamente, llevar un estilo de vida virginal, vivir en una comunidad, descubrir a Dios detrás de todos los acontecimientos – esto y muchas otras cosas eran para ella fenómenos totalmente extraños. También me habló de las experiencias decepcionantes que tuvo con la Iglesia en distintas oportunidades. Y comprendo lo que esto significa para ella. – Ambas seguimos siendo muy diferentes, pero nos respetamos mutuamente y hacemos un buen equipo para el bien de nuestros pacientes.

“La dignidad humana de los pacientes está en primer plano”, eso tiene que estar en las reglas de nuestro equipo para mí.

En nuestro hospital, desde hace algún tiempo, hay una sección de geriatría aguda. Allí trabajamos para y con los ancianos en un equipo multiprofesional de médicos, enfermeras, trabajadores sociales, terapeutas, etc. Quien conoce la situación actual de los hospitales en Alemania, no se sorprende de que a pesar de todo el progreso y contando con todo el esfuerzo, sin embargo no todo vaya siempre bien. Y un día las tensiones en nuestro equipo, que todavía es bastante nuevo en su composición, se hicieron tan numerosas que algo tenía que pasar urgentemente. Bajo el liderazgo de la dirección del servicio de enfermería, comenzamos a desarrollar reglas de equipo que debían ser vinculantes para todos. En una de las reuniones conjuntas se recogieron puntos con este fin. Todos debían escribir en una hoja y luego presentar lo que era particularmente importante para ellos. Escribí: “La dignidad humana de los pacientes está en primer plano”. Esto fue confirmado por todos y, con un pequeño cambio, fue elegida como la primera de las reglas del equipo, que contienen muchas otras cosas valiosas.

Se puede realizar en la Alianza de Amor

Para mí, el concepto de “dignidad humana” tiene un significado muy importante. Puesto que cada persona, sea joven o mayor, sea sana o enferma, tiene una dignidad imperdible porque es amada por Dios. Y esta dignidad debe ser protegida – también en Europa Central en la asistencia médica moderna – y esta actitud puede influir en toda la jornada laboral. En la Alianza de Amor con la Santísima Virgen, la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt recibo la fuerza para comprometerme con ello una y otra vez.