19.05.2019

María, Reina de mayo

de Hermana M. Emily, Waukesha, Wisconsin, EEUU

Una meditación sobre el mes de mayo

En la Iglesia Católica en el hemisferio norte, el mes de mayo – cuando florece vida nueva por todas partes y es como si la primavera explotara con su esplendor y su hermosura – tradicionalmente está dedicado a la Santísima Virgen. Parroquias, grupos, familias y personas en particular muchas veces le regalan a la Santísima Virgen en este mes una corona de flores y la honran como a la Reina de la Creación, la flor más hermosa.

¡El mes de mayo es el mes en el que se ha de atizar en nuestros corazones el amor a María!

María es, en primer lugar, nuestra Madre. Su tarea como Madre es darnos la vida – despertar la vida de la gracia en nuestras almas, conservarla y cultivarla. El Padre Kentenich dice:

Como Dios nos ha dado a María como Madre, como Madre en el sentido más propio de la palabra, Él quiere también que la amemos realmente con esta cualidad … Porque Ella es verdaderamente nuestra Madre, es decir, la Madre de la vida divina en nosotros, por su auténtica maternidad tiene una tarea triple para con nosotros: genera o co-merece esta vida divina para nosotros al pie de la cruz; la alimenta permanentemente … a través de su mediación de gracias; y nos debe formarnos como perfectas imágenes de Cristo, hasta que en cada situación seamos uno con Él. … Ella es y será siempre nuestra Madre tres veces Admirable! (JK, Maria, nuestra Madre y Educadora, pág. 44)

Como Madre de la vida divina en nosotros, tiene la tarea de conducirnos para que descubramos la voluntad de Dios para con nuestras vidas: la vocación para la cual Él nos ha planeado. El Padre Kentenich dice:

Necesitamos a la Madre de Dios. Esto lo dicen los jóvenes … nuestros jóvenes varones y mujeres. Sin la Madre tres veces Admirable será imposible preservar el lirio de nuestra pureza conservándolo sin mancha … será imposible prepararnos para las luchas de cada vida, o – si Dios lo quiere así – elegir una vocación sacerdotal o religiosa. (JK, María, nuestra Madre y Educadora, pág. 18)

María es también nuestra Reina. ¡Ella tiene un poder real sobre nuestros corazones! Nos cuida y gobierna. Además, como Madre de Dios, tiene Ella una gran influencia en el corazón de Dios y le presenta constantemente nuestras inquietudes y necesidades ante su trono.

¿Acaso no hemos de confiarle entonces la pregunta por nuestra tarea de vida?

Muchas veces, en épocas de grandes necesidades, el Padre Kentenich nos ha animado a coronar a la Madre de Dios, como señal de que reconocemos su poder real y confiamos en que Ella vencerá. Algunas jóvenes de diversos países del mundo se han decidido a entregarle una corona a la Santísima Virgen con el pedido de que Ella les muestre claramente su tarea de vida y prepare su corazón para la misma. ¡Qué hermosa señal de confianza!

Y finalmente María es también nuestro ejemplo del auténtico ser femenino.

Ella nos muestra lo que significa ser una verdadera mujer en una época en la que la imagen de la mujer está desfigurada tantas veces. Ella es el modelo
de una auténtica mujer y madre,
de una auténtica mujer soltera
de una auténtica mujer consagrada –
dicho brevemente, Ella está ante nosotros como el modelo de todas las vocaciones femeninas.

En este mes de mayo acudamos a María, nuestra Madre y Reina y nuestro ejemplo del auténtico ser femenino, para dejarnos conducir por Ella en la búsqueda de nuestra vocación.