23.04.2019

Un hospital con atmósfera de santuario

de Hna. M. Márcia Carmo da Silva

“‘Santa Casa’, una casa santa –

y en una casa se debe vivir santamente. Santo es quien vive santamente.”

Estas palabras del Padre José Kentenich durante su visita al hospital “Santa Casa” en Londrina, Paraná, Brasil, el 12 de abril de 1947 se han convertido en nuestra divisa.

“A pesar de las dificultades, yo no cambio la Santa Casa por ningún otro lugar. Aquí hay una atmósfera que no se encuentra en otro hospital”, dicen trabajadores del hospital, según relata la Hermana M. Gláucia Couto, quien es la responsable del trabajo pastoral con los trabajadores del hospital. Ella explica que la presencia de la Santísima Virgen María y la espiritualidad de Schoenstatt le dan al hospital una atmósfera de santuario. El hospital “Santa Casa” puede acoger casi 200 pacientes, y los médicos atienden diariamente más de 150 consultas.

Esta atmósfera es también el fruto de la oración y reflexión comunitaria semanal que la pastoral ofrece a todos los trabajadores y profesionales del hospital. “Cada semana visito todos los sectores y rezo con ellos. Lo hago en los tres turnos: mañana, tarde y noche. Puede parecer poco, pero la semilla está siendo regada y en este año de trabajo ya percibo muchos frutos” dice la Hermana M. Gláucia.

También otras personas que no van a la Iglesia y algunas que incluso son de otras religiones, participan de las actividades pastorales, cuenta la Hermana: “Debemos presentar Schoenstatt de una forma comprensible para todos, porque la espiritualidad de Schoenstatt es una respuesta no solamente para aquellos que están dentro de la Iglesia. Para todos es una ganancia conocer esta riqueza.”

La Alianza de Amor transforma y crea vínculos

A fines del año 2018, cerca de 50 profesionales que trabajan en la Santa Casa, sellaron la Alianza de Amor con la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt. Este acto creó vínculos entre los profesionales de diversos sectores, que antes se veían por los corredores pero no se conocían. El estudio de preparación para la Alianza, que se da durante los turnos de trabajo, promueve una cultura de encuentro.

“Con la Alianza de Amor tengo más fuerza para aspirar a la santidad. Hablo con mis colegas sobre el Capital de Gracias y todo lo que hago durante el día lo ofrezco para que se transforme en gracias para las personas más necesitadas”, dice Helena Maria de Jesus Tomazi, una trabajadora de la “Santa Casa”

“La Alianza de Amor es la respuesta para las 12 horas de trabajo y sacrificio”, dice la Hermana M. Gláucia y continúa: “Los trabajadores son el rostro de la Santísima Virgen para los pacientes. Muchas veces pueden ayudarlos a que pronuncien su sí a los planes de la Divina Providencia o a terapias complicadas.”

El trabajo pastoral que realizan las Hermanas de María de Schoenstatt en el hospital apoya la formación de los trabajadores de la salud y los ayuda a realizar su tarea con una actitud sobrenatural. “La Alianza de Amor me ayuda a amar a mi prójimo, escucharlo con respeto y decirle una palabra de consuelo. Mediante la Alianza de Amor aprendí a ver a Cristo en mi prójimo”, dice la enfermera Dafne Danielle dos Santos.

“La Alianza de Amor me da fuerza, me ayuda a seguir el ejemplo de María y a tener mucha paciencia en mi trabajo. Procuro ayudar a los pacientes a encontrar un sentido al dolor y a la enfermedad, hablo con ellos sobre Dios, sobre Jesús y María”, dice Alessandra Aparecida Matsumura, técnica de enfermería.

Ser la presencia viva de María

Desde la fundación del hospital en el año 1936, las Hermanas de María de Schoenstatt trabajan en la enfermería y en el hospital. “Es muy hermoso estar cerca de las personas y ayudarlas. Acogiendo cordialmente puedo transmitir la presencia de María. Esta es una gracia que Dios me ha regalado”, dice la Hermana M. Gláucia.

Explica que es un desafío encontrar una forma de expresión que sea comprensible para los 900 trabajadores que tienen muy diversas realidades de vida y perspectivas. Pero el celo apostólico nos urge a encontrar caminos para comunicar la espiritualidad de Schoenstatt. “La Santísima Virgen me ayuda a conquistar un lugar entre los trabajadores. Lo que yo hago es irradiar la felicidad que significa ser Hermana de María. Estoy muy contenta de estar aquí”, concluye la Hermana.