02.04.2019

Un tiempo en Schönstatt Original

de Hna. M. Macarena McKay

… siguiendo las huellas del Padre José

Con mucha alegría quisiera compartir la experiencia que un grupo de Jóvenes de distintos países del mundo, están viviendo en nuestros lugares santos. Para mí es un inmenso regalo poder acompañar estos dos meses a través de esta tarea preciosa. Las mismas jóvenes quieren relatar lo que esta oportunidad ha significado para ellas:

¿Schönstatt-Zeit?

Significa un tiempo para encontrarse con la Mater y el Padre en el Santuario donde todo comenzó…

Es el sueño anhelado de muchos: poder experimentar profundamente el carisma de nuestro Padre Fundador y el amor de la Reina desde el origen. Es por esto, que las Hnas. de María abren las puertas de sus casas en el Monte Schönstatt para recibir a jóvenes interesadas en vivir 2 meses en Schönstatt Original y recorrer cada rincón del corazón del Padre Kentenich.

Durante el mes de febrero y marzo llegamos desde nuestros países: México ,Mariandrea (18) – Chile, Coni(26) – Paraguay, Celeste(21), Gaby(19) y Sol (20) – Luxemburgo/España, Nora(21), todas jóvenes que conocieron el movimiento de diferentes formas; algunas en la juventud femenina, otras por sus familias, ermitas y también por la virgen peregrina. Dejamos nuestros estudios, trabajos, vacaciones, familias, amigos, novios y llegamos a principios de febrero al invierno alemán. 

Junto a la Hna M. Macarena hemos vivido este tiempo siguiendo las huellas del Padre Kentenich, y la experiencia que regala es de profundo amor de Dios. ¿Por qué? Él se encarga de tocar el corazón y llenarnos de regalos cada día, escuchamos testimonios de personas que conocieron al Padre, visitamos lugares donde él estuvo, caminamos por el Monte, participamos de las distintas actividades de la Familia como la Misa de Alianza y la bendición de la noche. Además, las Hermanas de María nos acogen en sus casas y tenemos la posibilidad de asistir a misa diaria y a sus momentos de oración.

¿Cómo es nuestro día a día? Desayunamos a las 8.00 am y luego comienzan 4 horas de trabajo en las casas de las Hermanas en diferentes labores según lo que se necesite. Luego, el almuerzo en la tarde y comienza el programa donde recibimos charlas, reflexiones, vamos a la tumba del Padre, recorremos Santuarios y en las tardes libres paseamos juntas.

Además de recorrer el Valle, en febreo hicimos varios paseos a lugares como Gymnich donde visitamos la casa en la que nació el PJK, Colonia y Bonn. Lo más emocionante fue el viaje al Sur de Alemania con el fin de llegar a Dachau, pero la Mater nos regaló mucho más. Visitamos Würzburg – Liebfrauenhöhe – Rottenburg – Heidelberg. Y en marzo hemos visitado Metternich – Treveris y así hemos ido recorriendo la historia del movimiento a través de la vida del Padre.

Como Hermana de María puedo afirmar que la experiencia de vida comunitaria que se gesta es realmente profunda. Unidas en un ideal, logran trabajar tanto a nivel de grupo como individualmente su mundo interior: Ideal Personal, temperamentos, conocimiento de sí mismas. Es un desconectarse del mundo para abrirse a Dios, a dejarse transformar y formar como mujeres auténticas, a ejemplo de María. El intercambio cultural es también una riqueza enorme, cada país aporta con lo suyo y se les regala la experiencia de crear vínculos firmes, que se explican simplemente por un gran amor a Dios, a la Mater y al Padre.

Las puertas están abiertas cada año para que tres grupos en febrero, julio y octubre, respectivamente, puedan tener esta viviencia aquí. La oración de todos es fundamental para que este tiempo sea realmente un tiempo de Schoenstatt, que las llene de Dios y que las haga sentirse profundamente escogidas y amadas por Él y así poder llevar Schoenstatt y transmitir el carisma de nuestro Padre al volver a sus países.