29.03.2019

Belmonte: aperta è la porta! Belmonte: ¡la puerta está abierta!

de Schw. M. Thereslitha Wehrle

En esta alegre expectativa, el miércoles de ceniza, 6 de marzo de 2019, un colorido grupo de

unos sesenta schoenstattianos
de la diócesis de Rottenburg-Stuttgart

se dirigió a Roma en dos vuelos. Participaron sacerdotes del Instituto de Sacerdotes Diocesanos, incluyendo a su Rector General, el Dr. Löhr, Señoras de Schoenstatt, Hermanas de María, Federación de Mujeres, matrimonios de la Federación de Familias y de la Liga de Familias, miembros de la Liga de Mujeres y de la Comunidad de Mujeres y Madres de Schoenstatt y del Movimiento de Peregrinos de Schoenstatt. La mayoría de ellos están muy vinculados con Belmonte, han estado trabajando allí, han donado con gran perseverancia o incluso han hecho la peregrinación a Roma a pie. La unión en Schoenstatt, el amor a Belmonte y el espíritu apostólico en pro de la Iglesia determinaron desde el principio un ambiente de alegría, unión y motivación.

Una “cátedra” para el Padre José Kentenich

En 1989 la dirección diocesana de la Familia de Schoenstatt en la diócesis de Rottenburg-Stuttgart decidió regalarle a nuestro Padre y Fundador junto al santuario en Roma una “cátedra”, un “Aula del Fundador”, desde la cual él anuncie su misión en la Iglesia de hoy. Con la amplia terminación de la  “Domus Pater Kentenich” se encendió en el equipo diocesano de Belmonte la idea de entregarle personalmente a nuestro Padre esta aula como comunidad diocesana.

Debía ser una peregrinación a Roma con un estilo especial: Queríamos combinar el estudio de la imagen de la Iglesia de nuestro Padre y Fundador, la vivencia de la Iglesia hoy, y también algo de turismo en Roma. De hecho, esta mezcla tuvo éxito e incluso podría convertirse en un modelo para las peregrinaciones a Belmonte.

Un viaje a Roma con un estilo especial

Desde el primer día recorrimos las huellas del Padre en Belmonte y fue posible vivenciar “a posteriori” la historia emocionante en torno al regreso de nuestro Padre en el otoño de 1965. El sábado tratamos el tema de la visión de nuestro Padre y Fundador sobre la Iglesia en el espíritu del Concilio Vaticano II, así como él la proclamó en diciembre de 1965 y en febrero de 1966, en el contexto de la colocación de la piedra fundamental para el santuario Matri Ecclesia y su visita al terreno allí.

Un regalo especial fue que nuestro obispo auxiliar, Monseñor Thomas Maria Renz se tomó dos días para estar con nosotros, brindándonos sus aportes en los que vinculó la situación actual de la Iglesia y la visión “profética” de nuestro Padre y Fundador al fin del Concilio.

Experimentamos la vitalidad de la Iglesia en la parroquia Santa Gemma, que pertenece a Belmonte. Su párroco, P. Aurelio, nos contó de manera auténticamente “italiana-simpática” acerca de los mártires en este lugar y la vida de la parroquia hoy. Admiramos las diferentes actividades catequísticas de las diversas agrupaciones de la parroquia, las santas Misas, los tiempos de adoración, y hemos acopiado vivencias en las pocas horas que estamos allí.

Romfahrt-DRSVivenciar la Iglesia llenos de esperanza

Se enciendió nuestra esperanza en la Iglesia al visitar la Comunidad San Egidio, que está comprometida concretamente con los pobres y en muchos niveles, incluso en la política, con la paz. Nos impresionó que las negociaciones tenaces vayan acompañadas de una intensa oración.

También la visita al dicasterio vaticano para los laicos, la familia y la vida, nos permitió mirar “detrás del telón” el trabajo concreto. Dos schoenstatteanos de este dicasterio, el secretario: P. Alexandre Avi Mello y la Hna. María del Pilar Mendieta contestaron las preguntas concretas y nos dio la impresión de que se mueve algo en la Iglesia. La reforma de la Curia se lleva a cabo en favor de la cooperación de los laicos y se dan pequeños pasos constantes, aunque el público no lo perciba inmediatamente.

Las santas Misas son los puntos culminantes

Los puntos culminantes fueron las santas Misas en la Basília de San Pedro, junto a la tumba del Papa san Juan Pablo II y de san Vicente Pallotti y naturalmente en el santuario Matri Ecclesiae. También la historia y la visita de nuestro santuario Cor Ecclesiae, el santuario de nuestra Familia de Hermanas en la Via Aurelia Antica, fascinó al grupo. Con las Hermanas nos sentimos totalmente en casa.

Celebración de la entrega del Aula

El sábado por la tarde comenzamos con la celebración de la entrega del Aula del Fundador, en el santuario Matri Ecclesiae. Le ofrecimos a la MTA nuestra disponibilidad, “a contribuir para la configuración de la Iglesia de hoy porque estamos convencidos de que ésta tiene una función de levadura en el mundo de hoy, que debe cumplirla. A la sombra del santuario se codecidirán esencialmente los destinos de los próximos siglos. Esta fue la gran visión de nuestro Padre y Fundador. Somos nosotros los que, a través de este Centro Belmonte, queremos enviar una señal de que entraremos en el próximo tiempo alegres por la esperanza y seguros de la victoria.” Desde el santuario, la Santísima Virgen quiere llevar a Cristo, la Luz, por la oscuridad del mundo. En la Alianza de Amor nos ponemos a disposición de esta misión, puesto que solo así puede surgir aquí una cátedra de nuestro Padre. Él nos necesita como apóstoles y misioneros que den testimonio.

Desde el santuario fuimos en procesión al hall de entrada de Belmonte. Pedimos la bendición para este lugar y para todos los que tengan aquí un encuentro con nuestro Fundador y su misión para la Iglesia. Monseñor Thomas Maria Renz bendijo el gran espacio del Aula. Como regalo visible le entregamos al Rector, Don Marcelo, una gran foto de cuatro partes, de nuestro Padre en el lago Michigan, para el hall de entrada. Así el Padre recibe a todos los visitantes de una manera acogedora. La celebración se completó con una velada musical alegre y relajante junto con la Familia de Schoenstatt romana.

El Santuario Matri Ecclesiae con el Centro Internacional Belmonte es un regalo de la Familia de Schoenstatt al Padre Kentenich por su octogésimo cumpleaños. Es un regalo de todas las comunidades y todos deben tener un hogar aquí. Aquí pueden encontrarse entre ellos y con nuestro Padre y Fundador y llevar su fuego misionero a la Iglesia. Esto es lo que experimentamos durante esta peregrinación.

Estamos unidos y enviados en la Alianza de Amor y en el espíritu fundador – ¡hoy! Es el tiempo de los Apóstoles! El Dilexit Ecclesiam de nuestro Fundador quiere brillar en nosotros hoy y ayudar a dar forma a la Iglesia!