19.03.2019

Fin de semana en “el lugar del suceso”

de Hna. M. Pia Buesge

Siguiendo las huellas del fundador en Bad Ems

Un schoenstattiano de Suiza resumió cierta vez sus encuentros con el Padre Kentenich de la siguiente forma: “Él nos mostró lo que significa no ser más uno mismo sino luz de la luz. Esta luz sigue brillando sobre Schoenstatt. Esta luz sigue rodeando los lugares donde él vivió, sufrió, veló, agradeció, luchó y rezó …”.

Un grupo de matrimonios de la Liga de Schoenstatt se puso en camino, el pasado 2 de febrero del 2019 para descubrir esta luz en Bad Ems y hacerla resplandecer en su propia vida. Este viaje era parte del programa: “Fin de semana en ‘el lugar del suceso’”, que la Hna. M. Vernita Weiß ofrece anualmente para todos los interesados en el Padre Kentenich y que siempre encuentra buena acogida.

Un segundo punto culminante de este encuentro fue el testimonio dado por el P. Dr. Hans-Werner Unkel acerca de sus encuentros personales con el fundador de Schoenstatt y que fue el tema de una conversación muy animada en la mañana del domingo.

Yo quisiera contar sobre el viaje a Bad Ems que acompañé y guié.

Después de una santa Misa en el santuario original nos pusimos en camino – con nieve – a esta famosa estación termal junto al río Lahn, cerca de Schoenstatt.

Primer lugar: municipalidad de Bad Ems

Las estatuas de Pedro y Pablo junto a la entrada señalan que el edificio de la municipalidad tenía otra finalidad al principio. Era el “Hospital de María”, estimado en toda la región, construido y guiado por las Hermanas de Heiligenstadt. Cuando éstas debieron abandonar esta filial a fines del último siglo, el edificio quedó para la municipalidad de Bad Ems. Exteriormente permaneció tal cual como era. La capilla, de la cual sabemos con certeza que el Padre Kentenich estuvo allí porque quedó asentada su celebración, se transformó en una sala para reuniones.

El Padre Kentenich fue paciente dos veces en este hospital: en 1914 y 1927.

El miércoles de ceniza del 25 de febrero de 1914, el P. Kentenich fue internado en el hospital de Vallendar, considerado como moribundo por causa de su tuberculosis pulmonar que había vuelto a irrumpir. Desde allí, el 21 de marzo de 1914 llega a Bad Ems para continuar con el tratamiento en el “Hospital de María”. Aquí pasa cuatro semanas hasta que se ha sanado de tal forma que el 18 de abril de 1914, un día antes de la fundación de la Congregación Mariana, puede regresar a Schönstatt.

Para los alumnos del seminario, la cuaresma de 1914 es un tiempo difícil ya que perciben cuán profundamente sus corazones se han entrelazado con el del Director Espiritual. No pueden imaginarse una vida sin él. Además en este tiempo había mucho que preparar para la fundación de la Congregación Mariana: ¿podrían hacerlo solos, sin él?

Dios le exige al Padre Kentenich nada menos que un salto mortal. En la crónica, y también más tarde otras veces, repite él que en este tiempo estaba “por morir”. Debió ponerse sin reservas en las manos de Dios no solo a sí mismo sino también a la obra que había reconocido como encargo de Dios. ¿Llegará a existir, sin él?

El Padre Kentenich arriesga este y muchos otros saltos mortales en su vida porque confía en Dios y en la Santísima Virgen María.

En 1927, el Padre Kentenich va por segunda vez a Bad Ems para reunir nuevas fuerzas. El trabajo otra vez lo ha sobrepasado y su salud no es la mejor. Aproximadamente del 19 de junio hasta el 8 de julio permanece en el “Hospital de María”.

De este tiempo se conserva el intercambio epistolar entre él y la Hna. M. Emilie Engel. Dado que ella tenía una pregunta importante para plantearle a él, su director espiritual, quiere visitarlo en Bad Ems. Pero esta visita no se lleva a cabo. Entonces ella le escribe una carta con la pregunta de si, durante los ejercicios espirituales que está haciendo en Schoenstatt, puede ofrecerse como sacrificio para que en Schoenstatt crezcan muchos santos.

Para su gran sorpresa, el Padre Kentenich interrumpe su estadía en Bad Ems. El 29 de junio en forma inesperada regresa él a Schoenstatt y celebra en el santuario original la santa Misa. En la prédica habla del propósito de la Hna. M. Emilie sin nombrarla. Con estas palabras ella se siente confirmada en su propósito y pone su ofrecimiento en las manos de Dios durante la santa Misa en el santuario original, llena de confianza.

Se puede leer más acerca de este tema en los dos libros de Margareta Wolff sobre la Hna. M. Emilie (Biografía y citas autobiográficas).

Segundo lugar: estación en Bad Ems

El 11 de marzo de 1942, el tren que lleva al Padre Kentenich desde Coblenza hasta Dachau, pasa por Bad Ems. Como se trata de un tren normal de pasajeros al que se le han agregado los coches con los prisioneros, para también en esta pequeña estación. Precisamente aquí baja una Hermana de María de Schoenstatt quien, durante todo el viaje, no ha sabido que está en el mismo tren donde está el P. Kentenich. Se entera más tarde y esto la conmueve profundamente.

Se trata de la Hna. M. Agape Hahn, la superiora en la casa de tratamientos balneoterapéuticos de Bad Ems, casa que, ya al comienzo de la guerra, se transforma en hospital militar. Esta mañana ha viajado a Coblenza por una pequeña compra que debe realizar. El P. Kentenich ha exhortado a la Familia de Schoenstatt en una carta desde la prisión a tomar realmente en serio en este tiempo difícil la entrega total a Dios, sin “juntar todos los caballos del mundo” para guiar el carro de la vida personal otra vez según los planes propios. Esto le ha llegado mucho a la Hna. M. Agape y a las Hermanas de su filial en el hospital. Ahora entonces quieren fabricar la maqueta de un carro en el cual el lugar del conductor no está ocupado por el pequeño yo sino por la Santísima Trinidad. Este símbolo debe estar visible en el tiempo de cuaresma y estimular a las Hermanas a la entrega total.La Hna. M. Agape consideró durante todo el resto de su vida como un gran regalo haber podido acompañar durante un tramo al Padre Kentenich en su camino a Dachau, aun sin saberlo.

Tercer lugar: la capilla María Reina

Nuevamente es una época de difíciles pruebas en la historia de Schoenstatt la que lleva al P. Kentenich a Bad Ems. Estas pruebas vienen ahora de parte de la misma Iglesia, para la cual el P. Kentenich ha fundado su obra.

El 15 de agosto de 1951, el Santo Oficio destituye al P. Kentenich de su cargo de Director General de las Hermanas de María y más tarde también del cargo de Director del Movimiento de Schoenstatt. El 22 de octubre de 1951 él debe abandonar Schoenstatt e iniciar su camino al exilio. Un visitador papal, el P. Sebastián Tromp SJ, examina la obra de Schoenstatt. Pero no la entiende desde el interior de la misma y quiere hacerle varios cambios. Desde el 15 de agosto hasta el 22 de octubre de 1951, el P. Tromp está varias veces en Schönstatt. Como él en este tiempo no quiere hablar más con el P. Kentenich, éste evita noblemente encontrarlo yendo a otros lugares cuando no tiene encuentros fijos en Schoenstatt.

Del 13 al 24 de septiembre de 1951 permanece en Bad Ems. Como él se inscribe para una cura con poca anticipación, encuentra alojamiento solo en una pensión privada, en la Villa Flora, que queda cerca de la estación de tren. En este tiempo, él va diariamente dos veces a la capilla: por las mañanas celebra allí la santa Misa a las 8 hs., a la tarde pasa allí un tiempo de adoración silenciosa.

Cuando la Hna. M. Agape se entera de esto, cambia enseguida sus vacaciones de Coblenza a Bad Ems, donde tiene una hermana casada que vive cerca de la Villa Flora. Como conoce bien Bad Ems, puede ayudarle al P. Kentenich en muchas cosas. Por la mañana hace de monaguillo en la santa Misa del P. Kentenich, por la tarde lo acompaña en su oración silenciosa en la capilla. También le ayuda en la cura terapéutica. Ella experimenta al P. Kentenich en este tiempo siempre como un hombre profundamente fundado en Dios, lleno de confianza en su Reina, al mismo tiempo muy alegre y vuelto a los hombres. Se siente en casa en la Voluntad de Dios.

Cuarto lugar: Villa Flora

La Hna. M. Agape no será durante mucho tiempo la única que participe en la santa Misa del P. Kentenich en la capilla María Reina. Diariamente comienzan a venir Hermanas de María a Bad Ems para encontrarse con el fundador. La conexión de tren desde Coblenza a Bad Ems es tan conveniente que ya a las 8 de la mañana pueden estar allí para participar de la santa Misa. A continuación van a pie con el P. Kentenich hacia su pensión, caminando junto a las vías del tren.

La Hna. M. Agape ha corrido entre tanto a la casa de su hermana de donde trae un canasto con café y cubiertos a la Villa Flora. Todas tienen lugar en la gran habitación del P. Kentenich. Ponen la mesa prontamente. Las Hermanas han traído desde Schoenstatt pan y fruta, y así puede comenzar un feliz desayuno.

Esto se introduce de tal forma que comienzan a venir grupos de Hermanas por la mañana y por la tarde. El segundo grupo cena con el P. Kentenich. También ellas traen pan y fruta de Schoenstatt, y la Hna. M. Agape trae de la casa de su hermana té y cubiertos.

El P. Kentenich a veces pasa a buscar a las Hermanas a la estación de tren o las acompaña hasta allí cuando regresan. Los paseos con él junto a las vías del tren son tiempos muy valiosos en los que el P. Kentenich mantiene muchas conversaciones con Hermanas en particular.

Pero la razón fundamental de estas visitas a Bad Ems es: buscar caminos con el P. Kentenich para salvar la obra de Schoenstatt en el tiempo de prueba impuesto por la Iglesia, para que el carisma que Dios le ha regalado al fundador permanezca como tal. Sobre todo son Hermanas de María en puestos dirigentes las que van a Bad Ems. Aprovechan la posibilidad que aún les está permitida de encontrarse privadamente con el fundador y hablar acerca del rescate de la obra.

A pesar de la situación difícil el P. Kentenich siempre está contento y lleno de sol, así lo consigna una Hermana de María luego de su visita a Bad Ems.

Un regalo para el final

Cuando un grupo de Hermanas de María otra vez está paseando con el P. Kentenich junto a las vías, la Hna. M. Agape tiene la buena idea de correr al centro de la ciudad, comprar una cámara de fotos y hacer una serie de fotos con el P. Kentenich.

Los matrimonios se alegraron mucho cuando recibieron una foto de la Hna. M. Emilie con el Padre Kentenich, como regalo de despedida, al final de la guía. Ya conocían esta foto pero se admiraron cuando escucharon que esta foto fue tomada el 22 de septiembre de 1951 junto a las vías del tren en Bad Ems.