01.03.2019

Un mundo nuevo es posible

de Hna. Rosa Maria Ruthes, Brasil

Ese mundo comienza con la educación del hombre nuevo.

“Somos un colegio católico, marcadamente mariano. Nuestras bases son valores éticos y cristianos, la educación de ciudadanos responsables, conscientes de su rol en la sociedad. Preparamos a los alumnos para la vida.” Así se expresa la directora del colegio “Mãe de Deus” (Londrina – Paraná/ Brasil), Hna. Rosa Maria Ruthes, con mucho ánimo, al comienzo del año escolar, en febrero de 2019.

Desde hace siete años dirige la primera escuela del mundo que aplica sistemáticamente la pedagogía de Schoenstatt desde el jardín de infantes hasta el final del secundario. La directora continúa así con una historia que comenzó el 3 de marzo de 1936. Entre tanto ya han pasado más de 80.000 alumnos por esta escuela.

“Me gusta el ‘Colégio Mãe de Deus’ porque aquí todos somos como una familia.
Ana Beatriz Bonazzi

El Padre José Kentenich le dedicó mucho tiempo a las Hermanas en sus visitas a Brasil, para escuchar sus experiencias en la aplicación de su pedagogía y darles indicaciones para su acción educativa concreta. Por eso, esta escuela, con su pedagogía schoenstattiana actual, goza de la confianza de las familias, explica la Hermana Rosa Maria: “Siempre le digo a los padres que nosotros no tenemos miedo de educar según los valores auténticamente cristianos y enfrentarnos valientemente con las ideologías. La Santísima Virgen es la directora propiamente dicha de nuestro colegio, y nuestra pedagogía ya se ha acreditado en dos guerras mundiales y en otras grandes dificultades. Los valores que transmitimos valen para todos los tiempos.”

“Me gusta el colegio porque aquí me siento más cerca de Dios.”
David Bettin Quiles

Un ideal para toda la vida

Ella explica que la pedagogía del ideal se aplica tanto a los alumnos menores como a los mayores. En los primeros años, todas las clases tienen el mismo ideal, fortaleciendo la consciencia de ser hijos de Dios por el bautismo. En el noveno año, los alumnos están en un estadio más avanzado de su estudio y más maduros. Entonces, con oraciones y profundización en la espiritualidad, en grupos diferenciados de niños y niñas, eligen un ideal para el cual se quieren educar para responder así a las situaciones de la época. Por ejemplo, un grupo de niños tiene como ideal: “Corazón de fuego: fuerza de un mundo nuevo”, uno de las niñas: “Llama de Amor”. De estos ideales extraen estímulos para la vida concreta, y hacen una consagración con este ideal a la Santísima Virgen en el

santuario.

Años después de haber salido del colegio, algunos grupos se reencuentran y comparten cómo el ideal los orienta en la vida diaria. “El año pasado hubo reencuentro de tres clases. En una de ellas, algunos ex-alumnos que viven fuera del país, participaron por internet”, destaca la Hna. Rosa Maria. Muchos ex-alumnos actúan profesionalmente en tareas de gran influencia para la sociedad, ellos manifestan gratitud por los valores recibidos en el “Mãe de Deus”, otros también trabajan en el propio colegio como profesores, psicólogos, y atestiguan cómo sus ideales intervienen en sus decisiones.

“Ser María” como gestora de una gran escuela.

“Me gusta el ‘CMD’, porque aquí hay una enseñanza integral y muchas diferentes clases.“ Maria Carolina Rossignoli Mello

“Como gestora del Colegio Mãe de Deus, puedo realizar nuestro carisma: en primer lugar, por el testimonio, pues somos un reflejo de María para los alumnos. Me esfuerzo por ser otra María, que conduzca al Santuario. Por ejemplo, todos los lunes tiene lugar en la escuela el momento de la palabra de la gestora, durante el cual procuro conducir a los alumnos al vínculo con la Santísima Virgen, al santuario y al fundador,” declara la Hna. Rosa María y añade que los alumnos son muy acogedores y abiertos para los valores enseñados en el colegio: “El colegio es cobijamiento y hogar para los alumnos, es encantador cómo se vinculan ellos con el colegio.”

“Es bueno estar aquí, en el ‘Colégio Mãe de Deus’! Hay mucho apoyo, enseñanza religiosa y transmisión de valores. Tenemos libertad en nuestro trabajo y amo trabajar aquí.”
Professora Mariane Ulbrich

“Mi mayor alegría”, sigue diciendo, “es ver el crecimiento de los alumnos y la participación de los padres en las actividades educativas del colegio.” Ella cuenta cómo los padres se unen al colegio, toman una posición firme frente a ciertas corrientes y participan de actividades políticas para defender los valores éticos y cristianos en la educación. “Todo eso son grandes alegrías. No son cosas mías, vienen del carisma del P. Kentenich, del sólido sistema pedagógico que él nos dejó. Si permanecemos firmes en nuestros valores, siempre tendremos alumnos y ayudaremos a formar un mundo nuevo.”