30.12.2018

La Hermana Cleopha Teschner ha cumplido 100 años de vida

de Schw. M. Jimena Alliende

Notas biográficas 

Como Hermana de María es parte de la historia de Schoenstatt en Alemania y en Chile. Nace en 1918 en Prusia Oriental. Ingresa al Instituto en 1938. Durante la segunda guerra trabaja en el Hospital San José de Koblenza. En 1948 viaja a Chile. En los años posteriores, como profesora de historia, desarrolla una larga tarea pedagógica en el Colegio Mariano en Santiago, siendo Directora durante muchos años.

Es apreciada y admirada por varias generaciones de  padres de familia y alumnas que aún la visitan. En este momento vive junto a otras Hermanas de edad avanzada, en la cercanía del Santuario de Schoenstatt en Bellavista, La Florida, una comuna de la capital.  Desde joven conoce personalmente al Fundador, padre José Kentenich y profundiza y transmite su carisma pedagógico y lo ha entregado a las generaciones que siguen. Hasta poco tiempo atrás ha entregado esa experiencia a miembros de distintas secciones del Movimiento de Schoenstatt en Chile. Se la valora como una ‘pieza histórica’. Aún muy lúcida, lee diariamente el periódico, teje cuadrados de lana para hacer frazadas para los pobres y reza mucho.  Las preocupaciones y necesidades de la Iglesia de la Familia de Schoenstatt le son para ella de suma importancia.

CONVERSACION SOBRE SUS RECUERDOS

Como Hermana de María es parte de la historia de Schoenstatt en Alemania y en Chile. En Alemania fue protagonista de un tramo importante de la historia de las Hermanas de María. En Chile ha sido educadora en el Colegio Mariano de Schoenstatt. En el Movimiento es considerada como una verdadera pieza histórica.

En una conversación cuenta sobre sus primeros años como Hermana de María desde 1938 y su experiencia con el Fundador durante esos años.

¿Qué le atrajo de Schoenstatt?

Puedo decir  que el pequeño Santuario y la atmósfera  sobrenatural que lo rodeaba fue el primer imán, y el segundo fue la persona de nuestro Padre y Fundador. Lo descubrí  como persona   de una  sola y gran idea y de una sola y gran entrega a su misión.  Era como un siervo atento al deseo de Dios   y de los hombres, a los que servía con todas sus capacidades extraordinarias. Esto me conquistó. 

La corriente del Jardín de María ha pasado a la historia de Schoenstatt como una aspiración a la santidad en medio de grandes momentos de dificultad.  Por eso le preguntamos: ¿En qué ambiente histórico nació la corriente de Jardín de María? Algunos trozos de su respuesta son:

El régimen de terror y persecución solapada era cada vez más patente, pues el partido nazi quería politizar todos los niveles de la sociedad. … Los continuos bombardeos a que nos vimos expuestos creaban un clima de pánico pues veíamos desaparecer manzanas enteras de edificios; de un momento a otro miles de personas  perdieron todo, quedando en la calle, expuestos a cualquier arbitrariedad. …

(La Hermana Cleopha relata momentos muy duros experimentados en esos años).

Las Hermanas tenían a su cargo el Hospital de San José en Koblenza, desde 1937. ¿Cómo enfrentaban el día a día en ese ambiente desolador?

El 8 de Septiembre de 1937, fiesta del nacimiento de la Virgen María, nos hicimos cargo del Hospital de San José en Coblenza.  … Ya en 1939, se declaró al Hospital San José, como “Lazareto” (para los heridos guerra).  Fiel al principio de que la Alianza de Amor sólo se hace vida a través del Capital de Gracias, nuestro Padre siempre nos educó seriamente a una vida de oración, pues sólo ella nos ayudaría en la difícil situación que se perfilaba.  Nos hizo ver que nuestro principal apostolado consistía en un trabajo eficaz, ejemplar, sea en las oficinas, laboratorios,  sala de operaciones etc.

En 1941 comienza una etapa muy especial, el Fundador es encarcelado, meses más tarde va libremente al campo de concentración de Dachau y el vínculo mutuo se torna más fuerte a través de una nutrida correspondencia. ¿Qué significaba ese ir y venir de cartas corriendo grandes peligros?

¡Qué paradoja!  Lo que estaba destinado a separarnos, nos llevó a una unión mucho más profunda y despertó el espíritu de sacrificio, responsabilidad y entrega mutua.  No mi voluntad, no mi querer, sino lo que Dios dispone; esa es la meta a lograr.

La primera carta de la cárcel llegó el 27 de Octubre a través del ‘pequeño mensajero’ …

Las cartas del Padre siguieron llegando ininterrumpidamente.  Al final de cada una de ellas nos instaba a la fidelidad con frases como: “la separación es la piedra de tope que demuestra un amor de oro puro para ambas parte”. Cada carta era una fiesta que nos encendía de nuevo en la lucha por acoger alegremente esa  voluntad del Padre, respondiéndole con una entrega silenciosa, dándolo todo en el lugar que Él había dispuesto para nosotras.

La alegría es una señal clara de que las dificultades se asumen con libertad interior y espíritu de fe. ¿Cómo lo motivó el Padre en tales circunstancias? 

Conviene tener presente que este milagro no hubiese sido posible si no hubiéramos  cultivado conscientemente  una atmósfera de alegría a nuestro alrededor. Nuestro Padre muchas veces nos dijo: “Un santo triste es un triste santo”. En  sus cartas nos introdujo constantemente en este mundo, que consiste en ver todo con los ojos de los niños de Dios. “El hombre sereno, alegre, es el dueño de su alma”  como dijo  Shakespeare.  El Padre nos instaba a ser “Un Jardín de Alegría” nos dijo :   “Una persona cuya actitud básica es la alegría ya tiene la llave del corazón de los hombres en su bolsillo” y esto es sólo posible cuando se ha vencido el dolor y el sufrimiento.