09.12.2018

Adviento: ¡Un tiempo muy especial!

de Hna. M. Thereslitha Wehrle

Les anunciamos el querido Adviento.
Miren, ¡ya arde la primera vela!
Les anunciamos un tiempo santo.
reparen el camino del Señor.
Alégrense cristianos, alégrense mucho.
a está cerca el Señor.

“¿Cuántas noches tenemos que dormir todavía hasta que podamos abrir la primera puertita del calendario de Adviento?”, así preguntan los niños en nuestro jardín de infantes casi todos los días.

La Hermana Susanna-Maria, maestra jardinera en Biberach, al sur de Alemania, se alegra con los niños por el hermoso tiempo del Adviento. Ella nos cuenta:

Con el 1° de diciembre – en realidad ya con la fiesta de San Martín de Tours, el 11 de noviembre y todos sus preparativos, – comienza para nosotros en el jardín de infantes cada año un tiempo muy especial y hermoso. Con los niños nos preparamos a la venida del Niño Jesús.

En el tiempo de Adviento, los niños pueden colocar una pajita en el pesebre donde será recostado el Niño Jesús en Navidad cada vez que han ayudado, han dicho una palabra buena, han agradecido de corazón o han pedido disculpas. Esto significa que hay que esforzarse, porque en el pesebre entran muchas pajitas! Al principio del Adviento esto avanza con un poco de vacilación, pero con el tiempo los niños se vuelven muy ingeniosos … En todas partes ofrecen ayuda, apenas se escucha una palabra mala. Cada año nos alegramos por este tiempo, aun cuando aumenta el trabajo en estas semanas.

Hoy hemos comenzado a decorar nuestra ventana. Y en los próximos días escucharemos la historia de San Nicolás, quien le hizo tantos regalos a tantas personas. Seguramente en este año también traerá muchos regalos! Los niños ya los aguardan …

Eine besondere Zeit - LH

La Hermana M. Monike, directora del jardín de infantes de Ergenzingen, añade:

En la celebración de San Nicolás, los niños tuvieron un encuentro con él afuera, en la naturaleza, le cantaron canciones, hubo juegos, poesías dichas con ritmo, y hablamos de una leyenda de su vida. Cada niño recibió entonces una bolsita con nueces, un Nicolás de chocolate, muy digno con su traje de obispo y la mitra. Para nuestro equipo es muy importante transmitir – aun si eso destruye ilusiones – que no hay un Papá Noel!

¿Y cómo se celebra esto en nuestra Familia de Hermanas?

Cada país tiene sus costumbres de Adviento, pero nuestras misioneras de la primera hora han llevado consigo algunas costumbres del país de origen a sus nuevas patrias. Una Hermana chilena que pasa el Adviento y la Navidad en Schoenstatt, está entusiasmada y afirma que ahora recién entiende bien los cantos de Adviento y Navidad, las costumbres con el brillo de las velas y la corona de Adviento. En Chile Navidad es en verano, por el calor uno va a la piscina, y sin embargo en los negocios adornados con paisajes de pesebres nevados se escucha el canto: “la nieve cae en silencio”.

El tiempo de Adviento despierta mucha alegría y fortalece la vida familiar, por ej. preparando galletas en común. Aquí colaboran todos: los grandes y los chicos.

Una linda costumbre consiste en acompañarse “secretamente”, siendo una “lucecita de Adviento” para la otra, en camino al Milagro de la Nochebuena. En las casas filiales y en los cursos, las Hermanas reparten papelitos con el nombre de cada Hermana: esta Hermana, cuyo nombre está escrito en el papelito, es acompañada “secretamente”: la Hermana que recibió su nombre le pone pequeñas sorpresas delante de su puerta, sin ser vista, reza por ella especialmente y le hace también un regalito de Navidad. Esto trae mucha alegría fraterna, sobre todo cuando se “descubre” quién ha sido “luz” para quién, en la fiesta de Navidad.

Naturalmente se prepara todo con esmero, se escriben cartas, se envuelven regalos. Pero sobre todo se reza por las personas con las cuales trabajamos, con quienes estamos vinculados y por muchos otros, que viven en necesidad y en guerra y se preparan con fe al nacimiento de nuestro Redentor. Llevamos a nuestros Santuarios las intenciones de la Iglesia, el pedido por la fe en los corazones y la paz en el mundo. Cada una entrega sus aportes al Capital de Gracias aumentados, para que Cristo pueda volver a nacer hoy.