11.08.2018

Geocaching: una búsqueda del tesoro moderna

de Hna. M. Ilga Dreier

Mis vacaciones de este año se están acabando. Por la edad avanzada de mis padres, estos días se hacen cada vez más valiosos. Para mí también es importante el contacto con mis hermanos, mi cuñada y mi sobrino durante este tiempo. Desde hace ya varios años nos reunimos aunque sea una vez para practicar nuestro hobby en común: el geocaching.

El geocaching es una forma moderna de búsqueda del tesoro, por eso me gusta: El Padre Kentenich habló muchas veces de la búsqueda del tesoro en nuestra vida. Durante su visita a la diócesis de Fulda, en enero de 1967, por ejemplo, motivó a la Familia de Schoenstatt allí reunida a ser

buscadores de tesoros, desenterradores de tesoros y custodios de tesoros.

Equipado con un sistema de navegación y las coordinadas de un “tesoro” desde internet, se pueden encontrar los tesoros (caches) que otro escondió en lugares desacostumbrados. Puede tratarse de un objetivo en un bosque o en una pradera, en una valla protectora, en una señal indicadora de un lugar, en la pared de una iglesia, detrás de un puente, en un árbol, etc. Allí se encuentra normalmente, en un recipiente, un ‘libro de registro’ en el cual uno se registra con su nombre y fecha. Muchas veces se encuentra este libro de registro en un cofre del cual uno puede sacar algo para sí. El libro de registro más lindo que encontré hasta ahora estaba en mi nuevo lugar de residencia: un ‘libro’ hecho de malla ajustada en la que se puede bordar el nombre del geocacher y la fecha con hilo de bordar de color.

Si es posible, se saca una foto como comprobación de que se encontró el tesoro.

En Alemania hay más de 376’530 tesoros y a nivel mundial más de 3’000’000 geocacher, hay más de 3’064’507 escondites desde Alaska hasta el polo sur en 222 países (al día 3.1.2018).

Un juego típicamente familiar

A través de caminos y objetivos muy diversos se conocen muchas regiones, lugares y casas del entorno cercano y lejano. Es un juego típicamente familiar porque la interpretación de las coordenadas y la búsqueda del camino y meta correctos con el auto, la bicicleta o a pie son mucho más efectivas si se hacen en común que si se lo hace solo. También, mediante este juego, los jóvenes  se alegran de poder emprender algo con sus padres.

A veces, llegados a una meta, se encuentran diversos buscadores de tesoros. Entonces se suele intercambiar sobre otros tesoros nuevos, sean fáciles o difíciles de encontrar. Por ejemplo, este año nos encontramos, junto al cerco de un jardín, a alguien que tenía todavía en sus manos el libro de registro. De este modo no necesitábamos buscar el tesoro sino directamente nos registramos en el libro. Delante del cerco había un auto en el que estaban pegadas las coordinadas.

Esconder los propios tesoros: algo que crea expectación

También esconder uno mismo tesoros señalando el camino a ellos, es algo que crea expectación. E incluso puede despertar interés por Schoenstatt. Por ejemplo, hace un par de años, escondimos dos tesoros en el terreno de un centro de Schoenstatt y para encontrar las coordinadas se trabajaba un texto sobre el Movimiento de Schoenstatt y el Padre Kentenich. Hay un libro de registro cerca del santuario bajo un punto imaginario. Gracias a esto se han dado ya muy lindas conversaciones entre los buscadores y las Hermanas de este centro de Schoenstatt. También hay ecos sorprendidos y agradecidos por el encuentro con las Hermanas en la página interna de internet en la que se intercambian fotos y resultados de los tesoros.