08.07.2018

Aquí estoy Señor, envíame

de Hna. M. Lisette Seitzer, Burundi

Vestición de siete Hermanas de María en Burundi

El día 10 de junio de 2018 será inolvidable para muchas personas en Burundi (África). Ya de madrugada, muchas banderas son izadas delante del Santuario de la Confianza, en Mutumba. El Santuario está adornado solemnemente. Una grande admiración se hace presente en todos cuando las siete novicias, con sus trajes nupciales, entran al Santuario para unos instantes de oración silenciosa y en seguida reciben la bendición del vicario general, Monseñor Anatoleo. Una larga procesión conduce a los presentes hasta la parroquia, entre ellos unas 50 Hermanas de Maria de Burundi, de Alemania y de Suiza. Las novicias son precedidas por siete jóvenes con vestidos blancos.

Jesús llama también hoy

La iglesia está repleta, con cerca de 4.000 fieles. Doce sacerdotes concelebran con el vicario general. Tres coros se encargan de los cantos durante la misa. El párroco habla sobre el significado del día de hoy. En Burundi, se conmemora en este día la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Podemos atestiguar que Jesús, también hoy, llama a las personas para servirlo y obsequiarle a otros su amor. Las siete novicias siguen este llamado y pronuncian su Sí dispuesto: “Aquí estoy Señor, envíame.” (Is 6,8)

Un vestido nuevo

Después de un canto al Espíritu Santo, la Hna. Pia-Marit Rüttimann, superiora provincial, llama a las novicias por su nombre y ellas se dirigen al altar. El vicario general bendice los vestidos de las Hermanas, los cinturones, los velos, las medallas y las velas y los entrega personalmente a cada Hermana. Las novicias se dirigen a la sacristía para cambiar sus vestidos, y cuando entran con el traje de las Hermanas de María de Schoenstatt, el ambiente se impregna de alegría y admiración. Después de la comunión, cada una de ellas recibe un copón con hostias, a fin de ayudar en la distribución de la Eucaristía. Se percibe que las novicias están profundamente conmovidas por la gran misión de llevar a Cristo a las personas.

Irradiar alegría y dicha

El agradecimiento es una única y gran alabanza. Todos aplauden, cantan y danzan. La Hna. Pia-Marit expresa su gratitud por el llamado de Dios a las novicias y que ellas respondan con disposición. Agradece a los padres, que entregaron con generosidad a sus hijas. El padre de una de las novicias también se dirige a los presentes, manifestando la confianza en que la Comunidad de las Hermanas va a conducir a las novicias por el buen camino y estimula a todos los jóvenes presentes a reflexionar sobre cómo pueden ellos donarse a Dios. Después de la bendición final, nos dirigimos al Santuario. Cuando las novicias salen del Santuário para recibir las felicitaciones, vemos los ojos radiantes de los sacerdotes, de las Hermanas, de los parientes y conocidos. Durante el almuerzo, en el Centro de la Alianza, hay otros discursos, danzas y cantos. Reina una alegre atmósfera. Los padres de las novicias agradecen por la alegría y felicidad que se irradia de sus hijas. Quiera la alegría de este día festivo resonar aún por un largo tiempo en todos los corazones!