22.06.2018

“El lugar del Magnificat”

de Hna. Antje-Maria Wunderwald

Celebración del jubileo de plata sacerdotal

del padre Bernd Biberger

El 19 de junio, la Iglesia de la Adoración en el Monte Schoenstatt se ha convertido en el “lugar del Magnificat” para todos los que se han dado cita aquí, participando de la celebración de la santa Misa solemne con ocasión del jubileo de plata sacerdotal del padre Bernd Biberger, director general del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt. Así lo expresa Mons. Peter Wolf en su prédica festiva.

Numerosos invitados han compartido la alegría con el P. Biberger: sus padres y demás parientes, miembros del Instituto de los Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt y del Instituto de los Padres de Schoenstatt, la Presidencia General de la Obra de Schoenstatt y, no en último término, muchas Hermanas de María. El P. Biberger saludó a todos cordialmente al comienzo de la santa Misa. Sonriendo recordó sus perspectivas de futuro veinticinco años atrás: primero sería capellán, después párroco. Pero el camino sacerdotal por el que fue conducido fue muy diferente: después de varios años de labor científica en el campo teológico, fue nombrado director general del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt.

Tres caminos bíblicos

Así era de esperar que Mons. Wolf, quien acompañara en el camino sacerdotal al P. Biberger durante muchos años, relacionara en su prédica los tres caminos que señalan las lecturas litúrgicas en esta celebración, con el camino del P. Biberger.

–   Es el camino de Abraham, cuya experiencia certifica, que Dios le pide al hombre muchas veces transitar por caminos difíciles y desafiantes, pero que conducen a una mayor fecundidad.

–   Es el “camino sobresaliente” del amor, tal como lo describe el Apóstol Pablo en la primera carta a los corintios, y cuya frase culminante fue elegida por el P. Biberger como lema de su ordenación sacerdotal: “La mayor es el amor.”

–   Es el camino hacia el monte del Magnificat, en el cual Isabel, como la primera, reconoce la vocación de María a ser Madre del Señor. Así, el Magnificat es al mismo tiempo el canto de gratitud de toda vocación cristiana, y el Monte Schoenstatt es hoy para nosotros el monte del Magnificat, al que se suman las voces hoy del P. Biberger y de todos nosotros en unión con Maríam-   m-

Gratitud y alegría

El coro de las Hermanas de María de Schoenstatt contribuyó a la gratitud y alegría de este día jubilar. Acompañado de órgano, flauta traversa y violoncello, entonó la Misa de Jacob de Haan como también un Ave Maria de Franz Biebl a siete voces.

Después de pronunciar palabras de gratitud, el P. Biberger impartió la bendición y expresó el deseo de que el amor de Dios sea la fuerza que mueva nuestra vida.

Encuentros familiares

Después la fiesta continuó. Los invitados pasaron el día en la Casa Madre de las Hermanas de María de Schoenstatt. Fue un día marcado por alegres encuentros y buenas conversaciones.

En la Hora Santa en la capilla de la Casa Madre volvimos a agradecer por la vocación y el camino bendecido del P. Biberger desde su ordenación sacerdotal.

Festpredigt von Msgr. Dr. Peter Wolf