05.06.2018

“Vivir Corpus Christi en Schoenstatt”

de Hna. Petra-Maria Huber

Trinidad Santísima, alabanza a Ti eternamente

Este fue el lema que guió la procesión de Corpus Christi en Schoenstatt. Más de 1200 peregrinos acudieron al Monte Schoenstatt el domingo 3 de junio de 2018 para participar de la santa Misa y la procesión realizada a continuación. Hasta aquí llegan numerosos grupos de peregrinos que provinientes de Wattendorf, diócesis de Bamberg; de Marienfeld en Muenster y de Heppenheim, en la diócesis de Maguncia, un grupo de Francia y otro de Suiza, muchos visitantes con sus familias como también peregrinaciones diocesanas de Osnabrueck y Eichstaett. Todos se sientieron conmovidos y entusiasmados por la atmósfera reinante.

Corpus Christi es también un “pronunciamiento político”

“Colonia del cielo”: El celebrante principal, padre Bernd Biberger, mencionó en su prédica esta cita tomada de las palabras de salutación que pronunciara el P. José Kentenich con ocasión de la consagración de la Iglesia de la Adoración, hace cincuenta años. Así como en la antigüedad las colonias se orientaban en la vida política y social de la ciudad desde donde habían sido fundadas, así también debe ser en nuestro caso: la Familia de Schoenstatt y toda la Iglesia ha de ser un reflejo del cielo. Cuando llevamos a Cristo por las calles en Corpus Christi, expresamos nuestra disposición a modelar nuestras comunidades como una colonia del cielo. En este sentido, Corpus Christi es también un pronunciamiento político: es un compromiso con los valores cristianos, es decir: un compromiso con los derechos vitales de todas las personas, especialmente con los no nacidos, los niños, los que necesitan cuidados especiales, los desfavorecidos, por un mundo más justo y más pacífico.

En Corpus Christi manifestamos nuestra fe en Cristo, presente en el sacramento de la Eucaristía. Nos remite a verdades centrales de la fe: a nuestra redención y al misterio de la Trinidad

Cada uno de nosotros: una iglesia de la Santísima Trinidad

El 9 de junio celebraremos el quincuagésimo aniversario de nuestra Iglesia de la Santísima Trinidad, la cual fue construida expresamente como Iglesia de la Adoración, como recalcó el P. Biberger en su prédica. Mediante el Bautismo habita Dios Trino en nuestros corazones. Desde allí puede regir el mundo y encontrarse con los hombres. Así como María llevó a su Hijo a los hombres cuando Él todavía no había nacido, así debemos llevar también nosotros a Cristo a los hombres para que éstos tengan un encuentro con Él.

Alegría en la fe

En los días pasados, muchos ayudantes colaboraron en la recolección de flores, preparando con ellas luego alfombras artísticas que expresan de una manera especial el mensaje de la fe cristiana y la alegría que da la fe. Esta alegría también se ha manifestado en la música del grupo musical de Niederwerth que acompañó la procesión.

Los niños tuvieron un lugar especial al leer peticiones en uno de los altares, echando luego, con entusiasmo, flores para Jesús durante la bendición eucarística.

2018-Fronleichnam in Schönstatt

Diversidad internacional

La procesión fue tan internacional como lo es el Movimiento de Schoenstatt. La procesión fue acompañada por numerosas banderas de diversos países. Representantes de distintas naciones rezaron un Ave María, cada uno en su lengua materna. También hubo canciones en diferentes idiomas.

Programa alternativo muy variado

Por la tarde se ofreció un programa alternativo variado: contemplar las alfombras de flores, realizar una meditación en el santuario de las Hermanas, una hora santa eucarística, una guía por la Casa Padre Kentenich, oportunidad para confesarse, cantos de adoración en la Iglesia de la Adoración con el coro de las Hermanas de María de Schoenstatt…

Ecos agradecidos

  • Un participante nos comunica: Desde hace mucho tiempo que tenía el deseo de vivir Corpus Christi en Schoenstatt, y ahora ¡se ha hecho realidad!
  • Otro dice: “Es la primera vez que vengo aquí. ¡Pero volveré el año que viene y traeré a otros!
  • Un matrimonio cuenta: Hemos estado aquí varias veces y ahora hemos traído a un conocido y le hemos enseñado muchas cosas aquí. Nos gusta venir aquí.
  • Los miembros de un coro que asisten a un fin de semana de ensayos en el Centro Marienland en el Monte Schoenstatt aprovecharon el tiempo libre para mirar las alfombras de flores. Uno de los participantes informó con entusiasmo: “Los otros nos mostraron fotos. Aunque no puedo caminar muy bien en este momento, estuve caminando con otros el sábado por la tarde para ver las alfombras de flores con mis propios ojos. También las fotografié y envié enseguida las fotos.
  • Un diácono, responsable de la peregrinación diocesana de Osnabrück, escribió al día siguiente con su eco: “¡Todo fue excelente y profundamente impresionante! La gente seguirá beneficiándose de esto durante mucho tiempo”.