13.05.2018

Un oasis para cobrar nuevas fuerzas

de Hna. M. Rina Huber, Brig

En los catorce años pasados, la ‘Casa Schoenstatt’ en Brig, Suiza, con

el santuario “Fuente de Fe Viva”,

se ha convertido en un oasis. Muchas personas vienen aquí a cobrar fuerzas para su vida diaria. “Este es verdaderamente un lugar hermoso con una atmósfera especial”, expresan muchas veces los visitantes.

La ‘Casa Schoenstatt’ es un oasis también por sus ofertas religiosas y espirituales. En el ‘Año Padre Kentenich’, nosotras, las ocho Hermanas de María en esta casa, procuramos brindar impulsos a quienes nos visitan a través de la transmisión de la persona y espiri­tualidad de nuestro fundador, P. José Kentenich, para ayudarles a darle una forma positiva a su vida diaria tan agitada y con tantos desafíos.

Una vez por año, desde ya hace cuatro años, la Hna. M. Doria Schlickmann, autora de diversos libros sobre el P. Kentenich, nos visita en nuestra ‘Casa Schoenstatt’ con el fin de ofrecer conferencias relacionadas con la espiritualidad de Schoenstatt. Éstas hallan mucha resonancia. Del 10 al 12 de marzo de 2018 la Hna. M. Doria estuvo nuevamente en Brig. Habló sobre tres temas:

Soltar – abandonarse –  tranquilizarse

“Soltar es necesario y pertenece a nuestra vida”, dice la Hna. M. Doria. Este proceso no es fácil y debe ser aprendido. Se trata de desprenderse de la propia persona, del honor, del ser amado, de la dicha. También hay que “soltar” al cónyuge y a los hijos, aceptarlos así como son, no como uno quisiera que fueran. La conferenciante está convencida: “Nos tranquilizaremos cuando aprendamos a abandonarnos en un tú, a confiarnos en Dios.” Esta ponencia, la conversación entre los cónyuges y el plenario le brindan a los matrimo­nios sugerencias valiosas.

La filialidad: una llave para dominar la vida

“Quien sabe descubrir y cultivar el niño que cada uno lleva dentro de sí, puede superar de otra manera las durezas y cargas de la vida,” dice en la invitación. ¿Y quién de nosotros no quiere esto?! El P. Kentenich dominó su vida abandonándose como un niño a la conducción de Dios. Quien se convierte en un niño es capaz de recorrer con mayor facilidad los trechos dolorosos. Los presentes se mostraron muy interesados en este tema y en la pregunta: “¿Cómo puedo llegar a ser niño en la práctica?”

El manejo de los miedos: ¿cómo puedo liberarme de ellos?

¿Quién no conoce los diversos miedos que surgen en nosotros y nos paralizan? Tememos la soledad, la incomprensión. La Hna. Doria expresa: “El miedo paraliza, disminuye nuestra calidad de vida y coarta nuestra personalidad.” Se les explica a los oyentes cómo el Padre José Kentenich fue liberado de los miedos en su historia de vida nada fácil mediante la confianza en Dios. El aplauso sostenido muestra cómo la Hna. M. Doria ha dado con el “nervio vital”. “Podría haber escuchado a la Hna. M. Doria todavía por un largo rato” dice una señora después del encuentro.