21.03.2018

Te he llamado por tu nombre

de Hna. Antje-Maria Wunderwald

Celebración de la vestición de las Hermanas de María en Schoenstatt

La alegría previa a la fiesta de la vestición el 18 de marzo de 2018 es grande: la alegría de las cinco novicias, que provienen de Alemania, Austria, Hungría y las Filipinas, la alegría de sus parientes, la de las Hermanas de María de Schoenstatt y de todos los que han venido para participar de esta celebración.

Vigilia en las vísperas

Esta alegría se expresa ya en el encuentro en la vigilia de la vestición en el aula de la Iglesia de la Adoración. Unas 500 personas acuden a este encuentro preparado por la Juventud Femenina de Schoenstatt de Alemania. Una presentación nos da a conocer a nuestras novicias, y se responden algunas preguntas:
¿Cómo descubrieron su vocación estas jóvenes?
¿Qué les alegra cuando piensan en su futuro como Hermanas de María de Schoenstatt?
¿Cómo es el primer tramo del camino que recorrerán?

“Las entrevistas fueron maravillosas”, expresaron algunas jóvenes. Les parecieron muy elocuentes las experiencias personales de las novicias. Aportes originales de jóvenes e invitados le dieron a este evento un sello alegre y familiar, y aumentó la alegría previa a la vestición.

Rezó pidiendo nieve

En la mañana del domingo hay una fina capa de nieve en el Monte Schoenstatt: Se ha cumplido el sueño de una novicia, pues ella quería nieve el día de su vestición. El sonido solemne de las campanas y las banderas acompañan la procesión de las novicias, con sus vestidos de novia blancos, hacia la Iglesia de la Adoración.

Todos los ojos están dirigidos hacia las novicias cuando estas ingresan en la Iglesia, que está colmada hasta el último lugar. Tantos han venido a participar de la celebración que se ha habilitado el aula debajo de la Iglesia de la Adoración, donde se transmite en una gran pantalla lo que está sucediendo arriba. El coro de las Hermanas de María de Schoenstatt, un coro de jóvenes y un grupo de Hungría tienen a su cargo los cantos de la celebración. El padre Bernd Biberger, Director General de las Hermanas de María, saluda muy cordialmente a los presentes. Su prédica gira en torno a la primera lectura de este día: ésta señala el misterio de la Alianza que Dios ha sellado con el hombre y que en Schoenstatt se concretiza en la Alianza de Amor con la Santísima Virgen.

“Me has llamado por mi nombre. Te pertenezco!”  (cfr. Jes 43,1)

El P. Biberger alude a este lema que han elegido las novicias para su vestición: Dios mismo ha pronunciado estas palabras hace muchos siglos, dirigidas a su pueblo Israel, pero valen también para nosotros hoy. Él ha llamado a las novicias por su nombre y las ha invitado a seguir a Cristo. Aquel que es llamado por su nombre, debe dar una respuesta. Las novicias responden a su llamado, entregándose a Él por entero. A partir de hoy llevan el nombre de María y el vestido de Hermana. Así expresan que, como María, quieren regalarse enteramente a Dios, abriéndose a su conducción y poniéndose a su disposición. Así colaboran a que también hoy las personas tengan un encuentro con Cristo experimentando a Dios en sus vidas.

Luego sigue el momento que todos aguardan expectantes. El “ser llamada por su nombre” se hace concreto: la Hermana M. Aleja Slaughter, Superiora General de las Hermanas de María de Schoenstatt, lee los nombres de Hermana que las novicias han elegido:

Orsolya Gál, Hungría: Hermana Margit-Mária

Verena Heidebrunn, Alemania: Hermana M. Lina

Lea Loriz, Alemania: Hermana M. Emilia

Maria Mauhart, Austria: Hermana Mirja

Hazel Vismanos, Filipinas: Hermana M. Hazel

Luego de la oración en común implorando la venida del Espíritu Santo y de las letanías lauretanas, las novicias piden el vestido de Hermana de María de Schoenstatt y se arrodillan frente al altar.
El padre Biberger le entrega a cada una
el vestido de Hermana, símbolo de su elección y de su misión mariana;
el cinturón, como símbolo de la pureza y de la fidelidad a Cristo;
el velo, como expresión de su amor y entrega virginales a Cristo;
la medalla como símbolo de la vinculación Jesús y María como también
la vela encendida, que nos recuerda que Cristo es nuestra luz.

Las novicias salen de la iglesia para proceder a vestir su vestido de María, y los fieles meditan sobre lo vivido, acompañado de cantos y una oración de gratitud.

Magnificat

Cuando suena el Magnificat, todas las miradas se dirigen al pasillo central de la iglesia: con gran alegría y emoción vemos los rostros radiantes de las novicias, por primera vez vestidas con el vestido de Hermana. Ellas vuelven a sus lugares y continúa la santa Misa. Así como las lecturas, también las peticiones son leídas por conocidos de las novicias.

Después de esta Misa solemne, las novicias rezan su oración de gratitud junto a la tumba del fundador de Schoenstatt, Padre Kentenich. Después en el aula, son felicitadas por sus padres, hermanos y todos los invitados presentes – con ello comienza la fiesta familiar y feliz de las novicias con sus familiares y conocidos.

Encuentros por la tarde

Durante todo el día escuchamos ecos positivos: “Fue muy impresionante!” – “Las novicias irradian alegría! Qué hermoso que jóvenes elijan este camino también hoy!” – “En la Casa del Peregrino fuimos saludados personalmente y celebramos como grupo.” – “El encuentro con las novicias fue tan hermoso, tan familiar!” – “Estoy tan contento por todo lo que vivencié hoy. Esto ha ampliado mi horizonte, ahora comprendo a Schoenstatt mucho más profundamente.”

Al igual que en la víspera, también hay en esta tarde mucho programa alternativo en relación a la vida y la misión de las Hermanas de María de Schoenstatt, informaciones sobre la vida del Padre Kentenich, y respuestas a la pregunta: “¿Qué es Schoenstatt”? Este programa fue muy visitado, muchos invitados culminan el día en este lugar de gracias.

Una galería de imágenes para seguir saboreando las vivencias:
Einkleidung in Schönstatt 2018