21.02.2018

Entrevista a Hélio y Mara Martins

de Hna. Glória Maria Melo

Hélio y Mara Martins de Santa Maria/Rio Grande do Sul, padres de la Hna. Cristiane Maria, se alegran hace cuatro años por la gracia de la vocación de su hija a ser Hermana de María de Schoenstatt. Cuentan sobre el camino que han recorrido desde que su hija abrazara la vida consagrada.

Redacción: Señor Hélio Martins, ¿lo sorprendió la decisión de su hija? ¿Por qué?

 Señor Hélio: Sí, fue una sorpresa para mí y también para mi esposa. Aunque Cristiane participaba activamente de la Legión de María, jamás pensamos que un día se iba a decidir por la vida consagrada. Yo empecé a sospechar algo cuando ella volvía del colegio a nuestra casa y contaba cuánto defendía y admiraba a las jóvenes candidatas que vivían con las Hermanas de María. Entre ellas se fue profundizando un vínculo de amistad, y Cristiane comenzó a visitarlas más a menudo en su casa. Pero me parece que esta historia empezó ya mucho antes. Me refiero con ello a una tarjeta que encontré, que pertenecía ya a mi abuela. En esta tarjeta estaba escrito: “Guardiana del santuario de Schoenstatt.” Quizás fue la oración de mi abuela la que despertó en la familia una vocación para las Hermanas de María.

Redacción: De qué manera ustedes como padres se sienten corresponsables por la opción de su hija?

 Sr. Hélio: Desde siempre mi preocupación fue la de todo papá: encaminar a los hijos a los sacramentos y enseñarles el gusto por la oración. Rezar en familia es importante para que Dios tenga la chance de hablarnos. Acostumbrábamos siempre a rezar y participar juntos de los encuentros en la parroquia, tenemos la costumbre de rezar el Rosario en familia durante los viajes. Pienso que la principal influenciadora en la vocación de nuestra hija fue Nuestra Señora.

Redacción: Alguna vez le pidieron a Dios una hija religiosa o un hijo sacerdote?

 Sr. Hélio: Nosotros siempre queremos lo mejor para ellos. Siempre recé por las vocaciones, pero nunca pensé que uno de mis hijos sería llamado un día, porque  nunca me sentí merecedor de algo así. Cuando nuestra hija nos dio la noticia, me quedé muy sorprendido. Fue como si hubiese recibido un regalo. Aunque no había pedido una vocación consagrada, nosotros consagramos a nuestros hijos a la Virgen Santísima en el santuario de Schoenstatt. En el caso de la hna. Cristiane Maria, la consagramos antes de su nacimiento, debido a una complicación que surgió poco antes del parto. Quizás nuestra Señor ya había aceptado su consagración en un grado diferente, en una entrega mayor. Como familia nos causa tanta alegría pronunciar junto a su nombre el nombre de Maria, que ya garantizamos que el nombre de la primera nieta será Maria.

Redacción: ¿Qué fue lo que más le costó de esa decisión y cómo lo superaron?

Sra Mara: Fue difícil. Sentí mucho la falta de ella en la casa, porque se había convertido en mi compañera más próxima, ya que los dos hijos mayores tenían muchos compromisos afuera de casa. Pero por medio de la oración, de a poco pude aceptar su salida de casa.

Sr. Hélio: A mí también me costó mucho. Recuerdo que muchas veces que salíamos a pescar, ella no se contentaba con pescar pocos peces. Hoy, como Hermana de Maria, tengo la certeza de que puede pescar muchas personas para Jesús. También me costaron las críticas de personas a la decisión de ella y que nos decían que, como padres, no la dejásemos seguir por ese camino. Para estas personas, era como si ella estuviera desperdiciando su vida…  Frente a esa presión, yo rezaba y les respondia que eso era “obra de Dios” y por eso no podía prohibirle seguir el llamado.

Redacción: Sra Mara, ¿cambió algo en su familia a partir de la consagración de vida de su hija?

Sra Mara: Sí, nos unimos más y participamos más de los grupos en la Iglesia y oramos más en familia.

Redacción: Sr. Hélio, además del traje, qué cambió en su hija?

Sr. Hélio: Ella maduró bastante y hasta ya nos aconseja. A diferencia de antes, ahora ella espera su turno para hablar, da su opinión y sus consejos desprendidamente. Así toda la familia se educó para escuchar con respeto la opinión de los demás.

 Redacción: ¿Cómo interpretan ustedes el miedo de algunos padres ante la posible decisión de sus hijos por la vida consagrada o sacerdotal?

 Sra Mara: El miedo es muy normal, porque la expectativa por el futuro es siempre incierta. Nunca se sabe si la elección fue acertada. Debemos rezar para que ellos puedan hacer la elección adecuada.

 Sr. Hélio: También creo que el miedo es fruto de nuestra falta de confianza y entrega a Dios. Como padre, rezo diariamente pidiendo la fidelidad de ella porque estamos recién al inicio de su camino.

 Redacción: Muchas veces se presenta la vida religiosa como una carga en la que solo hay renuncias. ¿Cómo evalúa usted “las pérdidas y las ganancias” de una vida totalmente entregada a Dios?

 Sr. Hélio: Quien se consagra, solamente gana. Si, por ejemplo, en el futuro se descubre que ese no es el camino, todo valió la pena. Siempre le aconsejo a mi hija que aproveche cada momento para crecer espiritualmente y no pensar en desistir frente a los obstáculos, porque así sucede también en la vida matrimonial. En la vocación consagrada se gana una familia nueva y grande, un padre y una madre diferentes, pero que deben ser respetados y de quienes se debe aprender. Jesus ya dice: “Quien puede entender, que entienda…” Dios invita a todos, unos no fueron y quedaron tristes, quien fue se atuvo a los cambios. Algunos que intentaron convencerla cambiar de decisión, hoy ven la alegría que transmite y le piden que rece por ellos.

 Redacción: Si pudieran darle un consejo a los papás de hijos consagrados, ¿qué les dirían?

 Sra Mara: Que recen para que ellos elijan lo correcto y sigan el camino que Dios escogió para ellos, porque eso trae la felicidad.

 Sr Hélio: Los hijos no llegan por sí mismos a descubrir la voluntad de Dios, debemos indicarles caminos y ayudarlos. Los padres deben estar al frente, principalmente en la oración. Cuántas veces tuve que apagar la televisión para llevarlos a misa, a la catequesis o a grupos de jóvenes.

 Redacción: ¿Cómo definen ustedes: Ser una Hermana de María de Schoenstatt?

 Sra Mara: Algo especial, que no es para todos.

 Sr. Hélio: Es una vocación para “quien eligió la mejor parte”, como dice Jesús.

Hna. Christina Maria dice