11.12.2017

25 años de las Hermanas de María en Kaliningrado/Rusia

de Hna. M. Andrea Lisdat, Alemania

En octubre de 2017 las Hermanas de María de Schoenstatt celebraron los 25 años de su trabajo misionero en Kaliningrado/Rusia. Con ocasión de este jubileo, la Superiora Provincial, Hna. Marisa Spickers visitó por primera vez a las dos hermanas que viven en Kaliningrado, la Hna. M. Angele y la Hna. M. Gisela.

Encargo del fundador de Schoenstatt

En otoño de 2017, los medios publicaron mucho sobre Rusia. 100 años atrás, la Revolución de Octubre trajo el avance del comunismo. A generaciones enteras se les intentó arrancar a Dios del corazón. Esto ocasionó que las personas se distanciaran de sí mismas y entre ellas. Vemos y sobrellevamos las consecuencias de esto hasta el día de hoy. El Padre Kentenich, el fundador de Schoenstatt, vio en estas voces del tiempo un llamado de Dios y le dio a las Hermanas de María de Schoenstatt en las zonas de ocupación rusa en el año 1945, el encargo de llevar a la Santísima Virgen al Este para un nuevo nacimiento de Cristo en los corazones de los hombres.

Hermanas de María de Schoenstatt en Kaliningrado

Luego del cambio político le fue posibilitado a la Iglesia Católica un nuevo comienzo en los territorios marcados por el comunismo. En septiembre de 1992 las Hermanas M. Stella y Mariana acudieron a Kaliningrado para una misión pastoral. Su trabajo era sumamente necesario para la construcción de una parroquia católica: la preparación de las santas Misas, catequesis bautismal, visitas a las casas, trabajo con niños, distribución de ayuda material y mucho más. Lentamente fue creciendo la comunidad parroquial en Kaliningrado y en otros lugares más. Así otras hermanas más estuvieron trabajando largo o corto tiempo en Kaliningrado, hace ahora 25 años.

25 años de trabajo concreto

El centro de la comunidad parroquial es impresionante: su centro es una iglesia de madera muy hermosa que irradia atmósfera religiosa. En torno a esta iglesia se edificó un gran centro con containers y otras construcciones sencillas: una cocina que alimenta diariamente a 80 y hasta 100 personas, depósitos de ropa, salones para la comunidad parroquial, talleres, un comedor para personas sin techo y una sala de primeros auxilios donde muchas personas reciben la ayuda médica más indispensable. Es agotador y costoso llevar a cabo un auténtico trabajo misionero, un trabajo que le llegue a las personas, en un ambiente totalmente ateo.

Las Hermanas mediante de la transmisión de la fe en su trabajo pastoral, quieren ofrecer valor y dignidad a través del trabajo social y de la  ayuda existencial a las personas necesitadas.

Motivos para agradecer y mirar hacia adelante

Las Hermanas celebraron este jubileo a comienzos de octubre, junto con la parroquia “Sagrada Familia”, alegrándose y admirándose por lo que ha surgido año a año a partir de tan pequeños comienzos. Un motivo para agradecer a Dios y a los hombres.

La Hna. Marisa experimentó una comunidad parroquial vital. Las Hermanas han edificado algo que es como un oasis en el que actúa la Santísima Virgen. Ella le regala hogar y fe a los hombres, el apoyo y dignidad humana que a veces han perdido por circunstancias desfavorables. El trabajo pastoral de las Hermanas se basa en el espíritu de Schoenstatt. La Hna. M. Gisela en su conferencia expuso ejemplos vitales de ello, como el apostolado de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, que visita a las familias.

En la sala de la comunidad parroquial se realizó una pequeña celebración, un valioso y enriquecedor encuentro e intercambio mutuo.

Al final de la celebración, la Hna. Marisa agradeció a todos los miembros, grandes y pequeños, de la comunidad parroquial, por haber preparado la celebración, por la colaboración con las Hermanas y por el empeño comunitario en favor de los hombres, y finalmente, de la Iglesia.

Las Hermanas están agradecidas por todo el interés y el apoyo que han experimentado en todos los años de su actividad aquí. Esto no hubiese sido posible sin ayuda activa y generosas donaciones. La vida en Kaliningrado implica múltiples desafíos a los que las Hermanas se enfrentan con conciencia de misión, para que también en los próximos 25 sea afirmada la fe en los corazones de los hombres en Kaliningrado y puedan continuar creciendo los proyectos ya iniciados.

Para las Hermanas de María en Kaliningrado es una señal elocuente del cielo que la Hna. M. Huberte, quien por primera vez fue enviada a Kaliningrado en 1992 y trabajó allá muchos años con una gran entrega, haya sido llamada a la eternidad entorno a este jubileo.