14.04.2020

Nuestro vestido de Hermana irradia

de Hna. M. Zeli Villeti – Santa Maria/RS Brasilien

Signo de bendición

Signo de paz

Signo de gracia

Signo de María

Soy la Hermana M. Zeli Villetti, desde hace 40 años soy Hermana de María de Schoenstatt y quisiera contarles algunas experiencias de mis vacaciones con mis parientes.

Mi familia vive en Rio Brilhante, Mato Grosso do Sul, en la zona central de Brasil, a más de 1.000 km de distancia de Santa Maria/Rio Grande do Sul. Para llegar hasta allí necesito tomar varios buses y un avión.

Los domingos salgo muy temprano de la casa para llegar a la santa Misa a las 7.30 hs en la parroquia Divino Espírito Santo, en Rio Brilhante, y para rezar ante el Santísimo Sacramento. Un domingo me dirigía a la parroquia rezando el Rosario con la cabeza gacha. Cuando levanté los ojos vi a una joven en el extremo de la calle que me miraba asombrada. Le sonreí y ella exclamó: “¡Qué bendición, qué bendición!”

Nosotros vivimos muy cerca del límite con Paraguay, mi va muchas veces a la ciudad  Pedro Juan Caballero y compra telas. Durante mis vacaciones ella me invitó a acompañarla. Al mediodía fuimos a almorzar a un shopping grande. Cuando fuimos a servirnos la comida al buffet, había un matrimonio sentado muy cerca. Ella me vio, se acercó y me dijo: “Hermana, déjeme tocarla.” Seguramente necesitaba gracias y se las pidió a la Madre y Reina.

Después del almuerzo realizamos las compras en el mismo shopping. Una joven empleada se nos acercó y dijo: “Hermana, quiero agradecerle. Hoy pasó algo muy desagradable en nuestro trabajo y yo tuve miedo, me sentí muy mal. Cuando usted pasó a mi lado, sentí una gran paz, un alivio. Ahora me va otra vez bien, la paz regresó a mi corazón. Le dije a mi colega: no puedo dejarla partir sin agradecerle.” Hablé un poco con ella y le di una novena del P. Kentenich. Ella se alegró mucho.

Cuando volvía a Santa Maria, en el bus se sentó delante mío una señora con su nieta de seis años. Cuando estaba por bajar me contó: “Mi nieta me dijo: abuela, ¿viste a la Virgen María que está viajando con nosotros? Está sentada detrás nuestro.”

Estos encuentros me dejaron pensativa: ¡qué irradiación tiene nuestro vestido de hermana! No somos conscientes de que representamos de forma pronunciada la presencia de la Santísima Virgen en el mundo. En todos estos momentos le pedí a la Santísima Virgen que ELLA realmente le regalara a cada una de estas personas lo que ellas necesitaban.