08.05.2019

Medio siglo Hermanas de María de Schoenstatt

de Hna. M. Márcia Carmo da Silva

Jubileo de Oro de la consagración

Cincuenta años de entrega total a Dios y a la Obra de Schoenstatt

“Ser Hermana de María hace más de medio siglo significa haber encontrado el sentido pleno de mi vida”, dice la Hermana Fernanda Balan. Junto con otras seis jubilares celebra, el 19 de marzo de 2019 cinco décadas de su consagración perpetua en el Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt. “Poder celebrar un jubileo significa sobre todo agradecer de corazón a Dios, quien nos eligió y nos regaló la gracia de la fidelidad. Él ha unido nuestras vidas con Jesús en el misterio del amor y de la cruz, para que le ayudemos como pequeñas Marías en la gran Obra de la Redención”, afirma la Hna. Iracema Müller.

El jubileo de oro es una buen oportunidad para mirar retrospectivamente los años pasados, descubriendo la fidelidad de Dios quien nos eligió y nos condujo. En esta atmósfera la Hna. M. Fernanda nos cuenta de sus experiencias: “Desde los primeros pasos en el Instituto descubrí que puede ser la vida cuando las personas se regalan perfectamente y se sienten aceptadas y amadas. Aprendí a valorar el ideal y la misión de ser una pequeña María.” Y agrega: “Mi forma de ser es bastante original pero puedo decir que siempre me he sentido bienvenida, respetada y estimada en la comunidad.”

La muerte del Fundador, Padre José Kentenich, seis meses antes de la celebración de su incorporación perpetua, fue un acontecimiento que marcó esencialmente la historia del curso: “Esperábamos con gran anhelo la visita del Padre Kentenich. Soñabamos con que él aceptaría personalmente nuestra consagración perpetua, pero los planes de Dios eran otros. Nos sentimos introducidas en la irrupción de lo divino que vivenció la Familia de Schoenstatt a través de su muerte, y nos fue dado experimentar la persona de nuestro Padre y Fundador en su nueva presencia desde la eternidad.”

Desde su ingreso al postulantado en el añ 1960, las siete Hermanas han recorrido su camino comunitariamente. Se han empeñado ya más de medio siglo por Dios y la Obra de Schoenstatt. En estos años brindaron su aporte para contribuir a la configuración de la historia de Schoenstatt en Brasil y Portugal. Sepamos un poco sobre las Hermanas jubilares:

Hna. M. Raquel Mainardi – Santa Maria/RS

Nacida en Santa Maria/RS, contando con nueve años de edad conoció al Padre José Kentenich, el Fundador de la Obra de Schoenstatt. Tuvo algunos encuentros con él durante las visitas que él realizó a Brasil. Durante 35 años, la Hna. M. Raquel trabajó con grupos del Movimiento de Schoenstatt. En los últimos 14 años está trabajando en el Secretariado para la Canonización del Padre Kentenich y de la Hna. Emilie Engel, da conferencias y ayuda a expandir las novenas y escritos para que muchas personas sean atendidas en sus oración por la intercesión del Padre José Kentenich.

Hna. Maria Iracema Müller – Santa Maria/RS

Como Hermana joven recibió el encargo de llevar Schoenstatt a Portugal y ayudó allí en la construcción del santuario y del centro de Schoenstatt en Aveiro. Luego trabajó casi una década como Hermana del Movimiento de Schoenstatt de habla portuguesa en África, en Ciudad del Cabo y Johannesburgo. Luego de su regreso a Brasil fue miembro de la Dirección Provincial y hoy colabora con el trabajo pastoral junto al santuario Tabor.

Nos cuenta un poco de cada una de sus Hermanas de curso:

Hna. M. Marione Günter – proviene de Alemania – Atibaia/SP

Vino como misionera a Brasil. Durante muchos años trabajó como enfermera en la “Santa Casa” en Londrina y en Ribeirão Claro. Con ayuda de sus parientes y bienhechores alemanes colaboró en la erección de la guardería “Rayo de Sol”, un centro de día en el que se lleva a cabo un trabajo social integral. Los niños la conocen como “la Hermana del chocolate”, porque además de las donaciones de alimentos tiene siempre chocolate y caramelos de goma para regalar..

Hna. M. Miguela Rutsch – proviene de Alemania – Santa Maria/RS

Ella es también una misionera alemana. Durante mucho tiempo tuvo la responsabilidad por la estación “madre-hijo” de nuestro hospital “Santa Casa” en Londrina. Largos años perteneció a la Comunidad de Adoración y apoyó la comunidad externa de oración, especialmente durante las jornadas anuales, y con la publicación de libros, artículos y oraciones. Perteneció también algunos años a la Dirección Provincial en Santa Maria.

Hna. M. Cesira de Dio – Atibaia/SP

Trabajó en diversas tareas de administración en el hospital “Santa Casa” en Londrina.  Durante muchos años acompañó el trabajo de João Luiz Pozzobon. Fue la primera Hermana que introdujo sistemáticamente la organización de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt a nivel diocesano.

 Hna. M. Deolinde Macoris – Atibaia/SP

Realizó siempre trabajos prácticos como costurera y en la cocina, y hasta el día de hoy, con sus 85 años, es la persona de referencia calificada para la confección de nuestro vestido de Hermanas.

Hna. M. Fernanda Balan – Atibaia/SP

Fue alumna del Colegio “Mãe de Deus” en Londrina y pertenecía a la Juventud Femenina de Schoenstatt. Siendo Hermana de María trabajó primero en la catequesis y en el ámbito apostólico. Como Hermana del Movimiento en São Paulo siguió atentamente desde 1972 la fundación de la segunda Provincia brasileña en Atibaia y perteneció muchos años a la Dirección Provincial. Luego de concluir su Master sobre matrimonio y familia en el Instituto Juan Pablo II en Roma, y habiendo regresado a Brasil, fue durante nueve años, hasta el 2005, asesora de la pastoral familiar nacional de la Conferencia Episcopal de Brasil. Nuevamente en Roma colaboró al surgimiento del santuario y del centro internacional de Schoenstatt en Belmonte, y cuando regresó a Brasil fue responsable regional de la Federación de Familias de Schoenstatt. Actualmente contribuye a guardar para el futuro nuestra rica historia de Provincia, y escribe libros.

“Estamos muy contentas y agradecemos a Dios por tan sublime vocación y misión”,

escribe la Hna. Maria Iracema.