08.10.2018

15 de septiembre de 2018

de Hna. M. Vilma Vassoler

¡El Padre Kentenich vive!

Él continúa su misión y obra en los corazones

Durante todo el Año Kentenich, en Brasil nos hemos preparado a la conmemoración del fallecimiento de nuestro Fundador: lo hemos dado a conocer a través de oraciones, textos, biografías, fotos, videos, tarjetas con frases de él; con encuentros, conferencias, mediante una competencia: ‘Conócelo y ámalo’, a través de artículos de diarios y páginas de internet, en celebraciones, santas Misas, inauguraciones de estatuas… y con muchas inicitivas más. Y en los últimos tres días se rezó un triduo en todo el país que introdujo al día jubilar.

Llegó el gran día: el 15 de septiembre del 2018

En muchas catedrales – como en Bragança Paulista (São Paulo), Londrina y Jacarezinho (Paraná) – en parroquias y santuarios, fue un día de fiesta. En Atibaia / São Paulo, el día jubilar comenzó con una solemne Misa de gratitud en la capilla de la Casa Provincial, en la que se entonaron los cantos del requiem del Padre Kentenich de aquel 20 de septiembre de 1968. La capilla estaba colmada de fieles venidos de cerca y de lejos, lo que atestigua que nuestro Fundador es “padre de muchos pueblos”. Los coordinadores de la Campaña de la Virgen Peregrina de Schoenstatt, que estaban pasando días de formación en la casa del Movimiento, y muchos peregrinos visitaron durante todo el día el santuario y saludaron al Padre Kentenich presente en el signo de la estatua del Padre.

A las 15.00 hs hubo otra santa Misa para los peregrinos, en paralelo con la que se estaba celebrando en la catedral de la diócesis de Bragança Paulista. Aquí le precedió a la misma una presentación sobre la vida del Padre Kentenich. En Atibaia, el punto culminante del día fue la celebración solemne en la Tienda del Tabor, con los mismos textos que se estaban utilizando en Schoenstatt. Un elemento especial de esta celebración lo constituyeron los testimonios presentados por una Hermana de María, una joven y el matrimonio coordinador de la Campaña.

El Padre Kentenich lo espera como colaborador

En la catedral de Belo Horizonte, la santa Misa fue celebrada por Monseñor Otacílio de Lacerda, el obispo auxiliar de la arquidiócesis. Luego la multitud se dirigió al santuario. En Rio de Janeiro más de 2.000 personas participaron de la celebración, presidida por Monseñor Roberto Lopes OSB, el obispo encargado de las comunidades de vida consagrada y los nuevos movimientos religiosos, y también delegado episcopal para las beatificaciones y canonizaciones. Él compartió sus impresiones positivas de lo que había aprendido del Padre Kentenich durante su visita a Schönstatt y exhortó a confiarse al Padre Kentenich siguiendo su carisma con fidelidad: “Ustedes son las personas que el Padre Kentenich necesita como sus colaboradores para ir al mundo … En Dachau estudié el testimonio del Padre Kentenich, un hombre que pudo superar las más diversas situaciones con sabiduría porque, como está grabado en su tumba, amó a la Iglesia.

Un hombre que se anticipó a su tiempo

También en Londrina, en nuestra escuela secundaria y en el teatro “Mãe de Deus” se presentó una obra de teatro titulada: “Una carta de Dios”, ante unas 400 personas. La misma mostraba la historia de un hombre que se anticipó a su tiempo. La vida de José Kentenich muestra cómo él, con el “oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo” pudo superar todos los desafíos de su tiempo. El equipo de artistas aprovechó los recursos multimediales y una escenificación maravillosa para conservar en el recuerdo la imagen del Padre Kentenich.

Nos alegra y nos impresiona ver que nuestro Padre y Fundador fue celebrado el mismo día y tantos lugares y que cardenales, obispos, sacerdotes, autoridades civiles y diversas personas que participaron de las celebraciones hayan hablado de él con tanta admiración. A través de esto, muchos tuvieron un “encuentro” con él, como dijo un peregrino: “Conocía al Padre Kentenich como el fundador del santuario, pero ahora sé también que puedo contar con su ayuda en mis dificultades.” Con gran alegría y gratitud decimos convencidas: Padre Kentenich, tu hora ha llegado. Tu vida es una carta de Dios para nosotros.

 Algunas fotos de las celebraciones:

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