04.01.2018

Encontrar al Niño Jesús en el centro comercial

Hna. Ann-Marie Nicholas, Sudáfrica

Como en muchas otras partes del mundo, también en Sudáfrica se ha convertido la Navidad sobre todo en una fiesta del comercio. Es también el tiempo en el que termina el año escolar, y por eso se celebra Navidad en medio de las distendidas y largas vacaciones de verano. Todas estas distracciones hacen que muchas personas olviden el verdadero significado de la Navidad. Las Hermanas de María de Schoenstatt encontraron un camino interesante para recordarles a los hombres qué es en realidad lo importante de la Navidad.

Cristo en el centro comercial

Cerca de la Casa Provincial de las Hermanas de María de Schoenstatt en Ciudad del Cabo hay un gran centro comercial. En los últimos cuatro años, las Hermanas han pasado el domingo “gaudete” allí, no para hacer compras, sino para entrar en diálogo con las personas que entran y salen del centro comercial. Los miembros del Movimiento de Schoenstatt están invitados a colaborar, y tanto la Liga de Mujeres como la Juventud Femenina, ambas agrupaciones del Movimiento de Schoenstatt, han hecho de esta acción su campo principal de apostolado.

Se colocan mesas en la entrada principal. En un costado se ofrece la posibilidad a los niños que quieran, de hacer tarjetas navideñas junto con las Hermanas, en el otro costado se pueden escribir oraciones personales al Niño Jesús. Durante todo el día se van turnando las Hermanas mayores para rezar ante un cuadro grande y visible para todos de la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt por las muchas intenciones que se han comunicado sea por escrito u oralmente. Las Hermanas y las ayudantes invitan a quienes pasan por allí, a encender una vela y a escribir sus intenciones, que luego se llevarán al santuario de Schoenstatt.

Las reacciones de las personas son diferentes. Algunos pasan por allí delante lo más rápido que puedan, otros dicen que aceptarán la invitación cuando hayan terminado de hacer sus compras. Muchos se quedan allí para ver lo que hacen las Hermanas, y aceptan iniciar una conversación. Conmueve los corazones el escuchar los relatos de personas que están enfermas de cáncer o padecen otras enfermedades, o de personas que pasan solas la Navidad, o echan de menos a parientes amados. Todos ellos agradecen las oraciones.

Un momento conmovedor

Este año las Hermanas recibieron una visita especial: ¡la familia de David! El año pasado, David tenía instalado un Café en el centro comercial y desde allí abasteció a las Hermanas y a las voluntarias con bebidas y sandwiches durante todo el día. Él tenía problemas de salud muy serios, pero sin embargo estaba contento y fue muy cuidadoso. En esa ocasión, David se alegró mucho al ver a su hijo de cinco años haciendo tarjetas de Navidad casi durante todo el día. Este año David no estuvo allí presente. Falleció tres días antes de esta acción. Su esposa vino junto con sus padres y su hijo, ahora de seis años, el cual quería otra vez hacer tarjetas de Navidad. Mientras el niño hacía las tarjetas, su madre contó que él creía que su papá era ahora un ángel en el cielo. Todas las tarjetas que hizo mostraban un ángel grande.

Regalar amor

Navidad es una época en la que celebramos el amor de Dios a nosotros, los hombres. Llevar a Cristo al centro comercial es una forma de celebrar ese amor de Dios. Muchas personas que visitan el centro comercial vuelven a sus casas con un poquito más de alegría en sus corazones, conscientes de que hay personas que cuidan de ellas y las incluyen en sus oraciones. También a aquellos que pasan de largo se les recuerda de qué se trata en realidad la Navidad: Dios viene a nuestro mundo y a nuestros corazones.