12.12.2017

Referente y guía en el lugar conmemorativo del campo de concentración de Dachau

de Hna. M. Elinor Grimm

La hermana M. Elinor Grimm trabaja hace ocho años como referente y guía en el lugar conmemorativo del campo de concentración de Dachau. Aproximadamente 800.000 personas provenientes de todo el mundo visitan cada año este lugar de especial importancia para el Movimiento de Schoenstatt internacional debido a que su Fundador, el Padre José Kentenich, estuvo aquí como el prisionero Nr. 29.392 desde 1942 hasta 1945. Él arriesgó mucho bajo peligro de muerte: por ejemplo, compuso oraciones, dio conferencias para los prisioneros, el 16 de julio de 1942 fundó en secreto dos comunidades de Schoenstatt, amplió la Obra de Schoenstatt internacional. Le hemos pedido a la Hna. M. Elinor que nos cuente sobre sus experiencias aquí:

Redacción: Hna. M. Elinor, ¿cómo se dio que vinieras a trabajar al lugar conmemorativo del campo de concentración de Dachau como referente y guía?

Esa es una historia interesante: en realidad el mismo Padre Kentenich se encargó de esto. Yo había promovido que, con ocasión del nuevo diseño de la exposición del lugar conmemorativo en el 2005, se pudiera trasladar la foto del Padre Kentenich de la sala de votivos a la nueva sala del lugar conmemorativo. Allí ya estaba la imagen de la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt en un relieve de bronce. Cuando nos dirigimos a la dirección del lugar conmemorativo por esta inquietud, nos enteramos al mismo tiempo de la posibilidad de formarse como referente del lugar conmemorativo. La puerta se me abrió el 15 de septiembre del 2008. Es justamente el día en que se recuerda el fallecimiento del Fundador, veo esta coincidencia como un regalo. Mi trabajo como referente y guía en Dachau lo realizo por él y su misión.

Desde el 2014 solo los referentes licenciados pueden dar guías aquí, por eso me alegro de que  ahora también un miembro del Instituto Secular de las Señoras de Schoenstatt esté participando en un curso de formación para referentes.

Redacción: ¿Qué grupos guías en el lugar conmemorativo?

La mayoría son jóvenes, alumnos de escuela que vienen con sus respectivas clases. Siempre me despierta expectativa ver cómo reaccionan los diferentes grupos ante la ‘Hermana’. Me llama la atención que haya tantas experiencias positivas en este sentido, también en el trabajo conjunto con los demás guías y personal del lugar.

Para mí representa algo especial y también un desafío el guiar grupos de Schoenstatt, siguiendo con ellos las huellas de nuestro Fundador por el campo. El punto culminante fue el año 2014, cuando vinieron a Dachau muchos grupos del Schoenstatt internacional a continuación de las celebraciones jubilares en Schoenstatt. Los que más me impresionaron en aquel entonces fueron los jóvenes de la Juventud Masculina de Schoenstatt de Sudamérica.

En este año guié dos veces a grupos de la Juventud Masculina de Schoenstatt alemana. En octubre vinieron casi treinta chicas de la Juventud Femenina de Schoenstatt de la diócesis de Münster, siguiendo las huellas del Padre Kentenich en Dachau. Por la mañana había una tormenta tan fuerte que apenas se podía escuchar algo estando afuera. Sin embargo para las chicas el día fue un verdadero encuentro con nuestro Fundador.

Cuarenta jóvenes de la parroquia de Marienfried/Pfaffenhofen, quienes vinieron con su párroco, el capellán y un diácono al memorial el 31. 10., prestaron mucha atención a las explicaciones.

Pocos días antes yo había participado por primera vez de una jornada sobre el tema: “Cultura del recuerdo – ¿qué tiene que ver conmigo?” Estos jóvenes participaron muy bien y el profesor me apoyó mucho en esta temática, por lo que estoy muy agradecida.

Redacción: ¿Qué se llevan los visitantes para su vida personal? ¿Se van del campo diferentes a cómo vinieron?

Esto es difícil de decir, y además varía de persona a persona. Veo personas que tienen una actitud pensativa o que se van poniendo pensativos al caminar por el campo de concentración. Algunos visitantes parece que vinieran sólo como turistas. Los alumnos en general vienen porque en el plan de clases se incluye la visita a un lugar conmemorativo de un campo de concentración. Pero en muchos de ellos noto que tienen verdadero interés. A veces surgen preguntas, como por ejemplo: ¿cómo es posible que haya sucedido todo esto?

Los visitantes schoenstatteanos están muy abiertos, sobre todo los grupos del extranjero, como ser las jóvenes del así llamado “Schoenstatt-Zeit” (jóvenes que pasan en común unos dos meses en Schoenstatt/Alemania). Aquí acogen mucho de la vida del Padre Kentenich, por lo cual su visita en Dachau se convierte para ellas en un encuentro con la persona de nuestro Fundador. Algunas de ellas renuevan y profundizan aquí su consagración a María.

Redacción: ¿Qué es lo que más te impresiona cuando piensas en la prisión del Padre Kentenich en el campo de concentración de Dachau?

Me pasa algo similar a lo de un compañero de prisión del Padre Kentenich, el sacerdote schoenstattiano Heinz Dresbach. A él le impresionaba siempre la gran tranquilidad y abandono en Dios del Padre Kentenich en medio de estas situaciones extremas, también su capacidad de escuchar, y admiraba los muchos contactos que tenía el Padre Kentenich con los demás prisioneros, no solamente con prisioneros sacerdotes. Para el Padre Dresbach, mediante el encuentro con el Padre Kentenich – el padre Dresbach era uno de los tres ‘escritores secretos’ que trabajaba para nuestro Fundador en Dachau – el “infierno de Dachau” se conviritó en “un cielo”. Más tarde, él mismo hizo guías por Dachau; estas están ahora recopiladas en un CD titulado: “Bajo el manto protector de María en el campo de  concentración de Dachau.”

También me parece impresionante los textos que compuso el Padre Kentenich en esta atmósfera. Por ejemplo, el contenido del “Cántico al Terruño”, que se encuentra en el “Hacia el Padre”, una recopilación de oraciones compuestas por el Padre Kentenich durante su prisión en Dachau, es un contraste total con lo que él vivía diariamente en el campo de concentración. El Padre escribió también aquí versos mediante los cuales, por ejemplo, agradeció por los paquetes que recibidos. Y no en último lugar es también impresionante que el Padre Kentenich haya fundado aquí, en esta situación, dos nuevas comunidades de Schoenstatt.

Redacción: ¿Cuáles han sido los puntos culminantes en tu tarea en el año 2017?

Sin duda, un punto culminante fue el 16 de julio, la celebración de los 75 años de las dos comunidades fundadas en Dachau: el Instituto de las Familias de Schoenstatt y los Hermanos de María. Junto con un equipo tuve a cargo los preparativos y la organización. El trabajo conjunto con los responsables del memorial estuvo marcado por la benevolencia. En especial me alegró que el director de la fundación participara de la celebración y nos haya dirigido unas palabras de salutación.

Hubo días conmemorativos especiales: el 11 de marzo, día en que se cumplieron 75 años de la llegada del Padre Kentenich en un transporte hasta el campo de concentración de Dachau. La Federación de Mujeres de Schoenstatt se responsabilizó por este día, asumiendo los cantos y guiones de la santa Misa y publicando un cuadernillo hermoso en preparación a este día. El 3 de septiembre recordamos los 75 años del fallecimiento del Padre Albert Eise. El Padre Eise pertenecía a la generación fundadora de Schoenstatt y murió en 1942 a causa del tifus. Ambos días se realizó un recorrido temático, por la tarde había diversas propuestas. La Federación de Madres de Schoenstatt preparó una adoración eucarística en torno a la temática del Padre Eise. El Padre Hinsen, SAC, celebró la santa Misa. En octubre vino un bus con la parroquia de Öffingen, la parroquia del Padre Eise, a Dachau. El párroco y algunos alumnos acompañaron esta peregrinación.

Hubo un encuentro el 7 de octubre con un curso de la Federación de Familias de Schoenstatt. Algunas de ellas visitaron por primera vez el este lugar conmemorativo. Habían traído piedras desde sus casas, “que habían llenado” con experiencias dolorosas.

Una pequeña experiencia que me alegró mucho fue la guía que le di a un grupo de señoras de Filipinas que en su mayoría viven en Alemania y vinieron con la Hna. M. Lourdes. La Hna. M. Lourdes trabaja en la central de peregrinos en Schoenstatt y tiene a su cargo a los visitantes de habla inglesa. Ella tradujo para una de las participantes, que venía de Australia y casi no sabía alemán. Esta señora está muy vinculada con el santuario en Australia. En el estacionamiento vi un pequeño grupo de religiosas de la India, a quienes espontáneamente invité a una guía. Tres de ellas hablaban perfectamente el alemán. Hace años que trabajan en un hospital. Pero la Superiora Provincial, a quien querían mostrarle Dachau, hablaba solamente inglés, así fue providencial que estuviera la Hna. M. Lourdes para traducir. Estas providencias me muestran que Dios guía y me acompaña en mi trabajo.

¡Te agradecemos por la entrevista y te deseamos que te vaya bien y recibas la bendición de Dios en tu trabajo!